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EDITORIAL

En la recta final del año, en la que celebraremos Navidad, generalmente invita a la reflexión sobre el ciclo que termina, balanceando logros y desafíos, y a la esperanza para el nuevo año, marcando un tiempo de pausa, gratitud y nuevos comienzos, enfocado en la renovación personal, espiritual y la planificación de metas.

 

Nos acercamos al final de otro año y por distintas razones, algunas espirituales y otras materiales, nos planteamos en estos días diferentes reflexiones sobre lo realizado y también sobre los nuevos planes o proyectos para el futuro.

 

Todas las culturas han tenido una fecha para meditar sobre lo realizado, vislumbrar el futuro y relacionarse mejor con sus seres cercanos, durante este periodo de paz, comprensión y aspiraciones de iniciar un tiempo nuevo, diferente y mejor.

 

En la época romana, el 25 de marzo era el día en que se celebraba el año nuevo hasta que se trasladó, por el calendario gregoriano, a enero. Este mes deriva de la palabra latina que hace referencia al dios Jano, deidad del inicio de todas las cosas. El Año Nuevo actual se inicia con el cristianismo y se extendió por todo el mundo.

 

Todos deseamos que en el próximo año predomine la paz, el entendimiento, la tolerancia entre las personas y también entre las sociedades humanas. Deseamos que desaparezcan las guerras, la polarización, los plutócratas tecnológicos, la corrupción, la inseguridad, los populismos y nacionalismos excluyentes.

 

En lo personal, hagamos el intento de equivocarnos menos, hacernos comprender y comprender más a los demás. Escuchar y ser escuchado, saber perdonar y dimensionar correctamente la magnitud de los problemas al mirar los de los demás.

 

Es importante señalar dos aspectos muy importantes: la oportunidad que tenemos para trabajar por un mejor país; y segundo, la tarea de evaluar cada día nuestro esfuerzo por alcanzar nuestros sueños y ser felices.

 

Lo cierto es que los grandes hombres y mujeres de la historia lograron hacerlo con disciplina, actitud y fe en lo que creían, en lo que veían en su corazón y en sus mentes, fe en alcanzar la paz y la hermandad de todos los seres humanos.

 

Para todos los lectores de Semanario ESRESSO, deseamos salud, paz y que se logren los proyectos y metas del 2026, para las que trabajaremos con ahínco.

 

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo a todos nuestros lectores!... Y muchas gracias por el favor de su preferencia… 


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