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REFLEXIONES

  

Héctor Hernández Parra

 

 

Una pregunta relacionada con difundir a la sociedad coatepecana al registro de la Fundación del Colegio México.

 

Una institución creada para brindar alimentación y educación a la niñez coatepecana en una época en la cual se unieron, en un fin común, personas de todos los niveles sociales para fortalecer el objetivo del presbítero Juan Manuel Martín del Campo cura de la Parroquia de San Jerónimo.

 

Una justa mención de quienes colaboraron, en aquella época, en la fundación del colegio. La historia registra dicha fundación el 13 de enero de 1963 cuando se realizó la primera reunión organizativa.

 

Algunos nombres de coatepecanos altruistas que participaron: Quim. Imelda Monge Peredo, Rita Todd de Rodríguez, Isabel Aguirre de Garrido, Eduardo del Campo, Miguel Ángel Rodríguez Peralta, Abel Joaquín Cuevas Servín, Juan Cuevas Alba, Fermín Cuevas Alba, María Luisa, Irma y Samuel Melo Torres, Julia Sánchez, Blanca Pale Hernández, Héctor Rodríguez, Clara Eugenia y Roberto Hernández Cataños, Alberto Olvera Segovia, Elisa Tejeda.

 

También aparecen en el acta: Laura Rebolledo Méndez Roberto Hernández Domínguez, Remigio Ronzón Acosta, Jesús Gómez, Juan Mateo Bencomo, Eduardo Moreno Dauzón, Antonio Pérez Galván, Hortensia Guiot de Amorós, René Monge Peredo, Santiago Todd, Máximo Pérez, Leopoldo Blásquez, Heracles Torres, Cesáreo Gómez, José María Bonilla, Antonio Melo Espíndola, Francisco Rodríguez García, Amanda Gómez, Ana María Rodríguez.

 

Quizá estos nombres deban registrarse en una placa que conmemore e inmortalice las buenas acciones.

 


REFLEXIÓN CIUDADANA

 

 

La llegada de nuevos servidores, al trajín cotidiano de la atención a la problemática municipal, nos obliga a insistir en algunos detalles o rezagos anteriormente planteados.

 

En la oficina del fideicomiso para el pago de servicios ambientales FIDECOAGUA encontramos que se ha incrementado el número de colaboraciones, incremento de la fuerza del trabajo.

 

Para los primeros meses de la administración municipal, estarán sujetos a transitar la curva de aprendizaje. Mientras, se empeñan al acopio de libros para integrar una biblioteca duplicando los objetivos de las bibliotecas públicas municipales que coordina la entidad correspondiente desde la Secretaría de Educación Estatal.

 

Ya la administración municipal saliente organizaba círculos de fomento a la lectura.

Quienes han diseñado la organización en el Servicio Municipal deben evitar este tipo de duplicidades que repercuten en el derroche que tarde o temprano se reflejará en las finanzas públicas.



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