top of page

¿QUÉ ES UNA DICTADURA?

En las pasadas apariciones de esta columna abordamos el tema de la libertad de expresión como un derecho fundamental de todo ser humano, y del riesgo actual de que una propuesta legislativa la vulnere y con ello nos lleve eventualmente a caer en un Estado dictatorial.


Ahora bien, cabe analizar qué es propiamente una dictadura, sus orígenes y los peligros que un sistema de gobierno así representa. En la actualidad se define como dictadura a “un sistema de gobierno en el que el poder se concentra en manos de un individuo o un grupo reducido, con poca o ninguna participación popular y control democrático, que se caracteriza por la ausencia de elecciones libres y justas, así como por la supresión de las libertades individuales y la represión de la disidencia”


Sin embargo, la dictadura no siempre tuvo esta connotación negativa, pues esta idea se remonta a la época de la República en la antigua Roma, donde en tiempos de crisis –sobre todo militares- un magistrado era elegido por el Senado como dictator, otorgándole plenos poderes por un periodo limitado de seis meses por lo general, aunque este periodo podía ser extendido hasta que la crisis en turno fuera superada. Podemos tomar como ejemplo al dictador Quinto Fabio Máximo el Mayor.


En el año 218 a. C. el general cartaginés Aníbal Barca invadió Italia, cruzando los Alpes y tomando a los romanos por sorpresa, que esperaban una confrontación naval contra la flota cartaginesa. Aníbal logró varias victorias importantes contra las fuerzas romanas en Italia, como en las batallas de Trebia, Trasimeno y Cannas, infligiendo tales daños a las legiones enviadas en su contra que la propia ciudad de Roma quedó prácticamente sin defensa de por medio.


El Senado romano nombró entonces a Quinto Fabio Máximo como dictador, quien se atrincheró tras los muros de la ciudad y tomó medidas tan radicales como realizar un reclutamiento forzoso entre la población civil, y vaciar las cárceles y obligar a los prisioneros a tomar las armas como tropas de emergencia, y aunque

Aníbal logró llegar ante las puertas de la ciudad nunca la conquistó, pues fue traicioneramente abandonado sin suministros por sus enemigos políticos en el Senado de Cartago. Se puede decir que, de alguna manera, Quinto Fabio venció al invasor sin entrar nunca en combate contra él.


Otro dictador romano famoso fue el general Cayo Julio César (100 -44.a. C.), brillante político y militar que tras vencer al general Pompeyo en una guerra civil se autonombró dictador vitalicio, lo cual hizo que la facción más conservadora del Senado temiera que César se impusiera como rey, dando así fin a la República. Ante esta situación conspiraron en su contra y finalmente lo asesinaron durante los festejos de los idus de Marzo.


No obstante, a su muerte César había plantado ya las bases para el establecimiento de un poder absoluto y tras una nueva guerra civil contra Marco Antonio y Cleopatra el general Octavio logró nombrarse como primer emperador de Roma tomando para sí el nombre de César Augusto, en recuerdo a la grandeza de Julio César como conquistador.


De esta breve historia podemos deducir dos conclusiones: La primera, que bajo un estado de excepción es posible que un individuo con amplios poderes aunados a una gran capacidad pueda superar los tiempos de crisis y preservar al Estado, como vimos en el caso de Quinto Fabio quien a pesar de las derrotas miliares que dejaron a Roma indefensa logró salvar a la ciudad recurriendo a medidas extremas.


La segunda es que desafortunadamente el poder absoluto puede nublar los logros y la capacidad de un individuo y, como pasó con Julio César, hacerle caer en la tentación de perpetuarse indefinidamente como gobernante y reprimir a todo intento de oposición. Por el momento haremos una pausa para proseguir en la siguiente edición de esta columna con el análisis de lo que es la dictadura el día de hoy.


Deseo a todos un buen fin de semana.

Valente Salazar Díaz

Colaborador


Comentarios


    bottom of page