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¿QUÉ ES LA JUSTICIA? (III)

Previamente hemos abordado en esta sección el concepto de la justicia como una construcción social, un ideal de equidad y bienestar general que ha variado de pueblo en pueblo a través de los siglos y que puede aplicarse a través de leyes y normas en varias dimensiones.

Tenemos así, por principio, las formas de justicia distributiva, procesal, retributiva, restaurativa, y social -que son las más básicas y generales- y cuyos fines hemos sintetizado anteriormente; pero existen otros enfoques de la justicia atinentes a situaciones más particulares tales como:

Justicia Conmutativa: Que se refiere a la equidad en los intercambios voluntarios entre personas, como en un contrato o una transacción comercial.

Justicia Ambiental: Que se enfoca en la protección del medio ambiente y en la distribución justa de los recursos naturales, asegurando que todas las comunidades tengan acceso a un medio ambiente saludable.

Justicia Laboral: Que garantiza que los trabajadores reciban un trato justo, con salarios dignos, condiciones laborales seguras y equitativas, así como la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral.

Justicia Penal: Que se refiere al sistema legal y judicial que investiga, juzga y sanciona los delitos, velando por el cumplimiento de las leyes y protegiendo a la sociedad del crimen.

Justicia de género: Que lucha por la eliminación de la discriminación y la violencia principalmente contra las mujeres, asegurando la igualdad de derechos y oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

Y Justicia internacional que procura la rendición de cuentas de los crímenes más graves, como el genocidio y los crímenes de guerra, y para resolver conflictos entre Estados conforme al derecho internacional. La reciente designación de Benjamín Netanyahu por la Corte Penal Internacional como criminal de guerra, debido al genocidio del pueblo palestino en Gaza, es un ejemplo de esta justicia.

Como es lógico entender algunos de estos aspectos de la justicia pueden llegar a sobreponerse como es el caso de la tipificación del delito de feminicidio, que sería objeto tanto de la justicia de género como de la penal.

Por otro lado hay que entender que como todo lo humano la aplicación de la justicia se presta en muchas ocasiones a debate, pues al tratar de hacer justicia a las víctimas se tiene que considerar que el castigo al victimario sea proporcional al daño provocado. Como ejemplo de lo anterior tenemos la aplicación de la pena de muerte a los culpables de homicidio intencional en países como los Estados Unidos, que hasta el día de hoy es un tema pendiente, llegando incluso al extremo de que en algunos Estados se sigue practicando mientras en otros está abolida desde hace décadas.

Ese aspecto de discusión, sobre los límites de la aplicación de la justicia y su legislación, atañe a la reflexión ética de la cual hablaremos en la siguiente aparición de esta columna. Por el momento deseo a ustedes un buen fin de semana.


Valente Salazar Díaz

Colaborador


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