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LAS TRES PEÑAS


Por FERNANDO HERNÁNDEZ FLORES


Eran tres piedras. Sí, tres piedras gigantes. Así las veía. En medio de esas tres piedras se formaba una hermosa posa de agua. Así que subí sobre las piedras y cuando estaba en lo alto, me aventé a la posa y llegué hasta el fondo. En el fondo de la posa había un cristal, quizás alguien rompió una botella. Pero cuando salí de la posa, vi que mi dedo gordo, ese que se llama pulgar, le faltaba un pedacito. Por lo que, a partir de ese día quedó incompleta la huella digital.


Otro día, volví a la posa de las tres peñas. Ellas me esperaban o yo esperaba verlas cada vez que iba. Volví a sumergirme hasta el fondo de la posa, pero ya no me pasó nada.


Aprendí a no respirar bajo el agua, eso de respirar en el agua se le da a los peces y tal vez a las sirenas, si es que existen, porque ninguna de ellas me he encontrado...



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