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FILOSOFÍA CLÁSICA

Mitomanía


La mitomanía es la propensión a mentir y a inventar anécdotas fantásticas de forma sistemática con el fin de adquirir notoriedad. Si bien no es considerada una enfermedad mental, mentir compulsivamente sí es percibido como un trastorno de la conducta que puede ser la manifestación clínica de otros problemas.


Un sujeto mitómano tiene un trastorno psicológico que le hace mentir y fantasear de forma reiterativa para obtener atención. A diferencia de las personas que mienten por necesidades puntuales y de forma ocasional, un mitómano miente sin necesidad alguna y no puede dejar de hacerlo. Por lo tanto, se esfuerza para no ser desenmascarado, lo que le ocasiona un estrés constante.


Si bien las causas de la mitomanía se desconocen, sí se ha relacionado con traumas infantiles (como castigos por decir mentiras) y una baja autoestima.


Además, el trastorno puede presentarse como parte de otras condiciones mentales como el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad. Asimismo, se puede originar de manera paralela a problemas como el consumo de sustancias ilegales o la ludopatía.


Un estudio de la Universidad de California del Sur, refiere un aumento entre el 22% y el 36% de materia blanca en el cerebro de los mitómanos. La materia blanca interviene en los procesos de transmisión de información. Esto se traduce en una mayor capacidad del mentiroso compulsivo para elaborar historias fantásticas y mantenerlas a lo largo del tiempo.


Las personas con tendencia a mentir de forma compulsiva suelen tener un comportamiento característico que incluye:


Baja autoestima: de allí su necesidad de ser el centro de atención para compensar su falta de aceptación.


Poca habilidad social: el mitómano solo sabe establecer vínculos desde la mentira, ya que le permite construirse anécdotas e historias a la medida de su entorno.


La mentira se vuelve un hábito sistemático: una vez que se adopta la mentira como una forma de vida, es muy difícil dejarla. Incluso, en muchos casos el mitómano llega a creerse sus propias fantasías.


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