

10 de mayo.- Día de la Madre
Festividad arraigada culturalmente para honrar el papel de las mamás como pilar familiar. Esta celebración oficial inició en 1922, impulsada por el periodista Rafael Alducin y el apoyo de la Iglesia y el gobierno.




ORLANDO
Gilberto Medina Casillas
Para mí, la novela de Virginia Wolf, ‘Orlando’, me produjo, aparte del amor por sus letras, una fuerte conmoción que me hizo pensar, con todo lo que yo sabía a los 17 años, sobre la vida humana.
Además, ‘Orlando’ es un portento de generosa creatividad, tanto que el ínclito Jorge Luis Borges, la tradujo al español.
Yo conocí a la Wolf por su libro ‘Una habitación propia’ donde declara la necesidad de la mujer artista de disponer de una habitación propia, lo que implica la elección de la mujer artista para trabajar sin que la molesten las personas o las tareas cotidianas.
Luego de ella leí ‘El faro’, una excelente narración que te transporta a la isla Godrevy en Escocia, donde Virginia y su familia pasaban los veranos.
Días más tarde, sentado detrás de un macetón en la librería de Cristal de la Zona Azul en Cd. Satélite, leí ‘Entre actos’, de ella misma. ‘Entre actos’ es un libro de difícil lectura, pero produce una sensación de desasosiego ante la una hipócrita sociedad disfuncional.
El siguiente año, llegó a mis manos ‘Orlando’, en una cacería que llevé a efecto en la librería Zaplana, de Av. Jalisco, en el D.F.
La editorial Sudamericana publicó en 1968 ‘Orlando’ de Virginia Wolf traducida por Jorge Luis Borges al castellano. Dos grandes de la literatura.
Bueno, pocos de mis lectores conocen la obra de Virginia Wolf, le voy a pedir a Gemini que nos haga un resumen.
Helo aquí.
“1. El inicio: El joven aristócrata
La historia comienza en la era isabelina. Orlando es un joven y apuesto noble que sueña con ser poeta. Su belleza y carisma atraen a la Reina Isabel I, quien lo lleva a la corte. Durante el "Gran Hielo" de Londres, Orlando se enamora perdidamente de una princesa rusa llamada Sasha, quien finalmente lo traiciona y lo abandona, dejándolo con el corazón roto y sumido en un sueño profundo que dura siete días.
2. La transformación en Constantinopla
Buscando escapar de sus penas y del acoso de una archiduquesa, Orlando solicita ser enviado a Constantinopla como embajador. Tras una noche de disturbios y un segundo sueño profundo, ocurre el giro más famoso de la literatura: Orlando despierta y es una mujer.
"Orlando se había convertido en mujer —no hay forma de negarlo. Pero en todos los demás aspectos, Orlando seguía siendo el mismo".
3. El regreso y la fluidez del tiempo
Orlando regresa a Inglaterra en el siglo XVIII. Ahora, como mujer, experimenta las limitaciones sociales de su nuevo género: pierde derechos legales sobre sus propiedades y debe navegar las rígidas etiquetas de la sociedad georgiana y victoriana.
A lo largo de los siglos, Orlando no envejece al ritmo normal. La obra atraviesa la Era Victoriana: Un periodo de asfixia social donde siente la presión de casarse, lo que la lleva a unirse a Marmaduke Bonthrop Shelmerdine, un aventurero que, al igual que ella, posee una naturaleza que desafía los roles de género tradicionales.
4. El presente: El siglo XX
El libro concluye en "el presente" de la autora (octubre de 1928). Orlando es ahora una mujer moderna que conduce un auto y ha terminado su gran poema, "La Encina" (The Oak Tree), el cual comenzó siglos atrás cuando era un joven adolescente. La obra termina con una reflexión sobre la multiplicidad de identidades que habitan dentro de una sola persona.
Temas Centrales
· La fluidez de género: Woolf argumenta que el género es una construcción social y que el "yo" verdadero es andrógino.
· La inmortalidad del arte: Mientras el cuerpo y el género cambian, el poema de Orlando permanece como el hilo conductor de su existencia.
· La sátira histórica: Es una parodia de las biografías tradicionales, burlándose de la rigidez de los historiadores.
Esta novela Virginia la terminó en 1928. Es una carta de amor a la literatura, a la historia de Inglaterra y, de manera muy personal, a su amiga y amante Vita Sackville-West, a quien dedica el libro.
Dice Leah Leone: “En los años 70, Orlando empezó a leerse como texto feminista entre los críticos literarios, y actualmente, entre el público lector anglófono se ha convertido en un texto clave para los movimientos feministas y queer. En vez de limitarse a un mero hecho fantástico, el cambio de sexo de Orlando de hombre en mujer ha cobrado inmensa importancia. Inmediatamente después de su cambio de sexo, Orlando no nota ninguna diferencia en su personalidad, y encuentra que es la ropa la que determina sus actitudes, las cuales tendían al masculino o femenino según como fuera vestida. Sólo empieza a sentirse mujer en la medida en que los demás la vayan tratando con nuevas expectativas, provocadas por su vestimenta. Implícita en estas expectativas, impulsadas por la sociedad victoriana, está la incapacidad de Orlando de gobernarse independientemente, por lo que pierde los derechos sociales y judiciales que disfrutaba cuando era hombre. Forzada a acatar estas nuevas restricciones, las cuales anteriormente garantizaban su privilegio patriarcal, a Orlando se le prohíbe heredar su castillo y ejercitar cualquier derecho político. En suma, lo único que ha cambiado para Orlando es su sexo anatómico, pero la sociedad ahora le impone un sinfín de restricciones que ignoraba cuando era hombre. De este modo, Woolf hace una fuerte crítica social, demostrando la arbitrariedad en relación con los derechos que les eran concedidos o restringidos a las mujeres. Cabe notar que Orlando se escribió al mismo tiempo que Woolf trabajaba en ‘A Room of One’s Own’ (1929); de hecho, los dos textos comparten temas y hasta personajes.
La traducción de Orlando (1937) fue encargada a Borges por Victoria Ocampo, directora de la revista y editorial Sur, gran admiradora de Woolf. Orlando fue sólo la segunda obra larga que tradujo Borges, que ya tenía mucha experiencia traduciendo cuentos y poemas del inglés, francés y alemán para varias publicaciones europeas y latinoamericanas. Antes de este encargo, Borges ya había publicado una «Biografía sintética» de Woolf en ‘El Hogar’ el 30 de octubre de 1936, junto a la cual produjo una página traducida de la novela. Y afirma que Orlando es «una novela originalísima; sin duda, la más intensa de Virginia Woolf y una de las más singulares y desesperantes de nuestra época».
El mes en que se lanzó la novela, julio de 1937, Victoria Ocampo impartió una conferencia titulada «Virginia Woolf, Orlando y Compañía» en la Sociedad Amigos del Arte, en la que analizaba detenidamente los aspectos feministas de la novela y la crítica que Woolf hacía en ella al sistema patriarcal”.
Yo en la novela de la Wolf, vi otra cosa. Percibí la metempsicosis (o proceso de reencarnación o transmigración de las almas.) como una transición aleatoria entre ambos sexos, en las vidas humanas. Lo cual me pareció congruente con el budismo e hinduismo. Y con la sencilla operación de medir cuántas personas ha habido en el mundo.
Si consideramos padre y madre (2) por persona, padres que a su vez tuvieron dos padres y dos madres…así construimos una ‘proyección’ que nos indica que en el mundo han vivido más de 8,000 millones de personas desde hace solo 20,000 maños.
Época | Población en ese momento | Contexto demográfico |
Hace 20,000 años | 5-8 millones | Grupos nómadas, altísima rotación generacional. |
Año 1 d.C. | 300 millones | Imperios consolidados, alta mortalidad urbana. |
Año 1800 | 1,000 millones | Inicio de la Revolución Industrial. |
Hoy | 8,100 millones | La mayor población simultánea de la historia. |
Si bien no hay una correlación directa entre las vidas humanas actuales y los que han muerto, por ahí se filtra la idea de la reencarnación.
Aunque, debo decir, que sí percibí tintes feministas, pues de repente Orlando es mujer y debe comportarse como mujer socialmente aceptable. Y cuando es hombre, debe expresar virilidad.
Lo importante es que Orlando es consciente de sus transformaciones y juventud permanente a lo largo de cuatros siglos.
Ese es el meollo del asunto.
Eso es precisamente lo que me sacudió de la extraordinaria novela.
Sigo a Emir Rodríguez Monegal, quien, afirma que el libro «fue traducido con una perfección tal que lo convierte en un libro capital de las letras latinoamericanas. Con Orlando se abre toda una compuerta a la narración fantástica»
La importancia que se atribuye a esta traducción en el desarrollo artístico de escritores latinoamericanos y específicamente en Gabriel García Márquez. A pesar de que el traductor eliminó ciertos aspectos experimentales del texto, el Orlando de Borges mantuvo suficientes rasgos modernistas como para convertirse en un referente esencial en la renovación estilística de Latinoamérica a mediados del siglo XX.
Asimismo, pone el abundante pensamiento directo y discurso indirecto libre entre comillas, para que los pensamientos y el discurso de los personajes queden visualmente separados del discurso del narrador.
Tal y como indicaría la recepción crítica de la novela, Borges se acercó a Orlando a partir de la narrativa fantástica. El cambio de sexo que sufre el protagonista viene a ser, entonces, un evento mágico, en vez de una crítica social.
Con un deslizamiento léxico, Borges hace evidente su propia reacción al hecho, describiendo varias veces a Orlando como «anormal», término jamás empleado en el original. Además, atenúa el choque de uno de los momentos más llamativos de la novela, cuando Orlando se mira en el espejo y ve que ‘He was a woman’ (él era una mujer).
Concluye Leah sus comentarios: ‘La maniobra más asombrosa que hace Borges en relación con Woolf es
revelarla abiertamente como participante en la narrativa, al insertar el nombre de su
editorial dentro del discurso del biógrafo. Cuando éste se queja de que Orlando no hace nada interesante que él pueda narrar, sugiere que a lo mejor el lector no querrá gastar el precio que cobre la editorial, lo que va sin nombre en la versión inglesa. En español, sin embargo, Borges rompe el velo que separa a la autora del mundo ficticio, explicitando que el lector querrá ahorrarse el dinero que la editorial Hogarth cobre por el texto.
De este modo, mientras Woolf busca desestabilizar el modo biográfico, sugiriendo que la verdad histórica es más bien la producción del biógrafo en vez de su revelación, Borges lleva esa ruptura un paso más allá para comentar sobre la ficción y revelarla tan vacía de verdad como las biografías.
Y es cierto, los biógrafos inventan la mitad de lo que dicen, ateniéndose a ideas populares en el momento histórico.
Nos vamos de esta columna con un fragmento de ‘Orlando’.
“Con algunas de las guineas que le quedaron después de vender la décima perla de su collar, Orlando había comprado un ajuar completo de mujer a la moda de la época, y vestida como una joven inglesa de alcurnia la encontramos ahora en la cubierta de la Enamoured Lady. Es raro, pero es cierto: hasta ese momento, apenas había pensado en su sexo. Quizá las bombachas turcas la habían distraído; y las gitanas, salvo en algún detalle importante, difieren poquísimo de los gitanos. Sea lo que fuere, sólo cuando sintió que las faldas se le enredaban en las piernas y el galante Capitán ordenó que le armaran en la cubierta un toldo especial, sólo entonces, decimos, comprendió sobresaltada las responsabilidades y los privilegios de su condición. Pero ese sobresalto no era el que hubiéramos podido prever.
Queremos decir que no lo causaba la simple y sola idea de su pureza y cómo defenderla. En circunstancias normales una muchacha linda y sola no hubiera pensado en otra cosa: el edificio entero de la moral femenina descansa en esa piedra fundamental; la pureza es su joya, su eje central, que deben proteger hasta la locura y a cuya pérdida no deben sobrevivir. Pero si durante treinta años uno ha sido hombre, y para colmo Embajador, si uno ha tenido una Reina entre sus brazos y una o dos damas de menor alcurnia (según dicen las crónicas), si uno se ha casado con una Rosina Pepita, etcétera, etcétera, el sobresalto no es tal vez tan terrible. El sobresalto de Orlando era de naturaleza muy complicada, y no lo podemos definir en un santiamén. Nadie, en verdad, la acusó nunca de ser una de esas mentes atropelladas que agotan los problemas en un minuto. Necesitó todo el viaje para desentrañar el sentido de su sobresalto. Nosotros la seguiremos, ajustándonos a su paso”.
. . .
Les recomiendo a mis amables lectores lean este portentosa, sí, portentosa novela.


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