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EXPRESSO CORTADO

  • hace 4 horas
  • 7 Min. de lectura

EL IDEALISMO y EL MATERIALISMO.

Gilberto Medina Casillas

 

Para conocer el momento histórico que vivimos, en términos del conocimiento filosófico que rige la cultura, se hace necesario establecer una perspectiva que nos permita entender los procesos económicos y sociales por los que atravesamos a nivel global, pienso en Thomas Friedman; o local, en la visión etnográfica de la antropología social.

Sin embargo, entre las distintas posibilidades, ‘infinitas diría alguien que usa la palabra en forma retórica’, que tienen los pueblos para interpretar el mundo, más allá de las creencias particulares, existen dos maneras generales de entender la filosofía:

-      Idealismo

-      Materialismo

Estas vertientes de pensamiento implican, inevitablemente, que el idealismo y el materialismo, sean, intrínsecamente, opciones excluyentes.

Ambos se contradicen y recíprocamente se condenan.

La oposición entre idealismo y materialismo es una de las grandes divisiones de la historia de la filosofía. No sólo es una discusión metafísica sobre qué es lo real; también ha influido en la historia, la política, la ciencia, la religión y la antropología social. A lo largo del tiempo, ambos enfoques han generado tradiciones intelectuales distintas para explicar el origen de las ideas, de la cultura y de la sociedad. Voy a explicarlo desde una perspectiva histórica y antropológica.

Para adentrarnos en este tema capital, destacaré el problema central:

-      ¿Qué sucede primero, la idea o la materia?

-      ¿La realidad material produce las ideas o las ideas producen la realidad?

El Idealismo sostiene que la conciencia, la mente o las ideas son la realidad fundamental.

-      La materia depende de la mente o del espíritu.

Entonces ¿la materia vendría siendo como una ensoñación? El idealismo es inequívocamente tautológico.

Por su parte el Materialismo sostiene que la materia es lo que realmente existe. La llamada ‘mente’, las ideas y la conciencia son productos de procesos materiales (biológicos, sociales e históricos).

 

Vayamos de paseo surcando los siglos.

 

Demócrito y Leucipo (siglo V a.C.) propusieron el atomismo, el cual afirma que el universo está compuesto de átomos y vacío. De este modo, todo fenómeno —incluyendo el pensamiento— es resultado del movimiento de átomos.

Esto es, en una perspectiva de lo que devendría en la ‘cultura occidental’, una conceptuación del primer materialismo científico.

Epicuro y Lucrecio desarrollaron esta idea posteriormente. En el poema De ‘Rerum Natura’, Lucrecio explica que: el alma también es material; no hay vida después de la muerte; la religión surge del miedo humano.

Desde la antropología, esta tradición explica la cultura como resultado de necesidades humanas y condiciones naturales.

En contraposición, no vinculante, Platón formula uno de los idealismos más influyentes. Distingue dos mundos:

-      Mundo sensible: cambiante, imperfecto, material.

-      Mundo de las Ideas (Formas): eterno, perfecto, verdadero.

Para Platón la realidad verdadera son las Ideas, el mundo material es una copia imperfecta.

¡Cáspita!. Diría uno de los personajes de tadeo de Disney.

Durante la Edad Media europea, el pensamiento se vuelve predominantemente idealista-teológico. Un representante canónigo es

Agustín de Hipona, quien pretende integrar a Platón con el cristianismo.

De manera que: las ideas eternas están en la mente de Dios. La realidad material es creada por un principio espiritual.

También el muy influyente Tomás de Aquino alimenta con las ideas de Aristóteles al cristianismo. Reconoce la realidad material, lo palpable, empero, mantiene que: Dios es el fundamento del ser. Y la razón humana puede conocer el orden divino, sin modificarlo en absoluto, el humano subyace debajo de la creación divina.

Con este enfoque idealista metafísico el pensamiento medieval, en general, coloca lo espiritual por encima de lo material.

Y para demostrar que el pleito apenas empieza, a partir del siglo XVIII, la división se considera insalvable, idealismo y materialismo se radicalizan. Con el nacimiento de la ciencia moderna, el debate se intensifica.

René Descartes propone el dualismo. En su manera de pensar existen dos sustancias:

-      Res cogitas (pensamiento)

-      Res extensa (materia)

Su famosa frase: “Pienso, luego existo”, torpemente atribuida a Sócrates, nos da a entender que el pensamiento es la certeza fundamental. Esto influye en corrientes posteriores del Idealismo.

Aquí puedo mencionar a Immanuel Kant, al que se le considera que no es idealista absoluto, sino idealista trascendental; él sostiene que no conocemos las cosas en sí mismas sino que sólo conocemos fenómenos organizados por la mente. La mente estructura la realidad mediante: lugar, momento, entendimiento diferencial, así, la realidad que experimentamos es construida por la propia mente humana.

Más tarde Georg Wilhelm Friedrich Hegel lleva el idealismo a su punto máximo. Para él la realidad es el desarrollo del Espíritu (Geist).

La historia es un proceso en el cual el espíritu se vuelve consciente de sí mismo.

-      ¡Ay, cambray! – diría mi maestro de Wushu.

La dialéctica hegeliana funciona con el siguiente paradigma, tesis, antítesis y síntesis. Afirma que la historia humana es el desarrollo de ideas y conciencia.

En antropología, esto implica que las sociedades evolucionan por transformaciones en la conciencia colectiva. Hegel representa la cúspide del Idealismo.

Por el otro lado de este análisis, el Materialismo renace con la ciencia moderna. Me voy a dirigir a la Inglaterra absolutista, cuando Thomas Hobbes expone que todo lo real es materia en movimiento. El pensamiento es un proceso físico del cerebro. Elocución admirable que  anticipa la neurociencia moderna.

En esta carrera, en el siglo XVIII aparece un filósofo materialista radical, Julien Offray de La Mettrie.

La Mettrie escribió “El hombre máquina” libro en el cual afirma que el ser humano es un organismo material, biológico y natural. De manera que las ideas y la moral surgen de la fisiología, la educación y el ambiente social. Aquí ya aparece una visión antropológica donde la cultura surge de condiciones materiales de vida.

 

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Y así como Hegel llega a la cima del Idealismo, Karl Heinrich Marx​​​conceptúa el materialismo histórico. Toma la dialéctica de Hegel pero la invierte.

Hegel decía ‘las ideas mueven la historia’. Marx responde, las condiciones materiales mueven la historia. Marx sostiene que el fundamento de toda sociedad es su modo de producción, el cual  incluye tecnología, trabajo, propiedad, relaciones económicas, entonces la estructura social se compone de base económica, modo de producción,

Superestructura (debo explicar para todos mis lectores el concepto que resulta de difícil comprensión, la Superestructura es el conjunto de elementos jurídicos, políticos e ideológicos que se derivan de la infraestructura o base económica de una sociedad, las fuerzas productivas (tecnología, recursos, mano de obra) y las relaciones de producción (formas de propiedad, división del trabajo, clases sociales); instituciones socioculturales como religión, derecho, filosofía, cultura e

Ideología.

Según Marx las ideas dominantes son producto de las condiciones materiales, esto significa que la cultura refleja las relaciones económicas y de poder.

Debo comentar que hoy día el materialismo histórico prevalece en los historiadores contemporáneos.

Volvamos al pleito.

Aunque el materialismo domina muchas ciencias sociales, el idealismo continúa influyendo.

Como ejemplo voy a traer a la columna a Max Weber quien critica el materialismo económico de Marx. Afirma que las ideas también pueden producir cambios históricos.

Weber se involucra en las formas de pensar considerando distintos parámetros, dando preminencia a las ideas religiosas del protestantismo, donde la disciplina, el trabajo duro y el ahorro, favorecieron el desarrollo del capitalismo.

Weber, aduce que la causalidad va de las ideas hacia la economía.

 

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He traído para usted, estimado lector, un resumen a vuelo de pájaro sobre el Idealismo versus el Materialismo en la historia de la filosofía.

 

Quiero recuperar el punto de partida de la discusión.

-      ¿Qué sucede primero, la idea o la materia?

-      ¿La realidad material produce las ideas o las ideas producen la realidad?

Estas dos preguntas parecían superadas gracias al materialismo dialéctico, pero he aquí que no.

En la primera mitad del siglo XX nace y coge impulso la mecánica cuántica, la cual describe la realidad como un conjunto de posibilidades que se concretan al interactuar con un sistema de medición.

El enfoque observacional sostiene que el comportamiento de la materia no está completamente definido hasta que se realiza una medición.

Antes de observar, una partícula (electrón, fotón, etc.) se describe mediante una función de onda. Esta función no indica una posición o estado único, sino un conjunto de probabilidades.El sistema de partículas sub atómicas puede estar simultáneamente en varios estados posibles.

De este modo, la mecánica cuántica describe la realidad como un conjunto de posibilidades que se concretan al interactuar con un sistema de medición.

En mecánica cuántica, el enfoque observacional sostiene que el comportamiento de la materia no está completamente definido hasta que se realiza una medición.

Antes de observar, una partícula (electrón, fotón, etc.) se describe mediante una función de onda. Esta función no indica una posición o estado único, sino un conjunto de probabilidades. De esta manera, el sistema de partículas sub atómicas puede estar simultáneamente en varios estados posibles. Por ejemplo, un electrón puede ocupar varias posiciones o energías al mismo tiempo en términos probabilísticos.

El ejemplo más claro nos lo da el fotón, que es una onda y deviene en partícula al ser observado.

Cuando se mide una propiedad (posición, momento, espín, etc.), la función de onda colapsa a un único resultado que puede observarse. La observación no solo revela el estado del sistema, sino que participa en su definición física.

Un ejemplo clásico es el experimento de la doble rendija: sin medición, las partículas producen patrones de interferencia (comportamiento ondulatorio).

Al observar por qué rendija pasan, el patrón desaparece y las partículas se comportan como objetos localizados.

La mecánica cuántica describe la realidad como un conjunto de posibilidades que se concretan al interactuar con un sistema de medición.

Debemos entender que la mecánica cuántica explica el nivel infinitesimal del mundo de las partículas atómicas separadas de sus átomos.

La astrofísica sigue considerando la gravedad, las leyes de Newton, la relatividad general, el espacio y el tiempo unificados, los hoyos negros, los cuásares, la materia oscura, los rayos gamma, No aplica en lo macro la mecánica cuántica sino la física convencional.

Al respecto de este último comentario, la paradoja del gato de Schrödinger, propuesta en 1935 por el físico Erwin Schrödinger muestra lo equívoco que resulta aplicar las reglas de la mecánica cuántica al mundo macroscópico.

La paradoja del gato ilustra un problema fundamental ¿En qué momento las probabilidades cuánticas se convierten en hechos reales?

Esa pregunta sigue siendo uno de los debates más profundos de la física moderna.

 

Usted, estimado lector, ¿considera que en la mecánica cuántica hay aspectos idealistas?

 

Yo sí.


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