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EXPRESSO CORTADO

EL HORROR, EL TERROR: EL MIEDO.

Gilberto Medina Casillas


Esta entrega surgió de mi lectura nocturna de ‘La Máscara´ de Thomas de Quincey, quien intentó cien años después, revivir una novela gótica. La novela es llana y repleta de lugares comunes, esa es, al cabo, la intención de revivir una novela gótica, mantener o propiciar las características que la forman:

1. Escenarios lúgubres y aislados: castillos, abadías en ruinas, mansiones apartadas, cementerios, paisajes agrestes.

2. Atmósfera opresiva: uso de la oscuridad, el clima tormentoso, pasadizos secretos y espacios claustrofóbicos.

3. Elementos sobrenaturales o ambiguos: fantasmas, maldiciones, apariciones, o sucesos que podrían tener explicación racional, pero se presentan como misteriosos.

4. Personajes arquetípicos:

o El villano tiránico o corrupto.

o La doncella en peligro.

o El héroe melancólico o ambiguo.

o El sabio o anciano enigmático.

5. Conflicto entre razón e irracionalidad: tensión entre el racionalismo ilustrado y la atracción por lo oculto.

6. Exploración de lo prohibido: tabúes morales, secretos familiares, crímenes ocultos.

7. Estética de lo sublime: la naturaleza y la arquitectura no son simples escenarios, sino símbolos de poder, peligro y grandeza aterradora.

En fin.

Pero no me interesa recrear mi lectura de uno de mis autores preferidos en uno de sus trabajos más insulsos, sino ahondar en un tema fundamental en la literatura moderna, el horror, el terror: el miedo.

Para comenzar por este paseo citaré los que según la enciclopedia son algunos de los autores más destacados en escribir historias de miedo. 

Edgar Allan Poe, cuyos cuentos como "El corazón delator" y "La caída de la Casa Usher" establecieron las bases del horror psicológico y exploran los rincones más oscuros de la mente humana. 

H. P. Lovecraft es otro pionero, conocido por desarrollar el horror cósmico con obras como "La llamada de Cthulhu", donde el terror surge de lo desconocido y la insignificancia del ser humano frente a un universo vasto y hostil. 

Bram Stoker, con su novela icónica "Drácula", sentó las bases de las historias modernas de vampiros y exploró temas como la sexualidad y la lucha entre el bien y el mal, dejando un legado que perdura en el cine y la televisión. 

Stephen King, ampliamente considerado el maestro del terror contemporáneo, ha cautivado a millones con novelas como "Carrie", "El resplandor" e "It", donde combina lo sobrenatural con tensiones psicológicas y conflictos cotidianos. 

Shirley Jackson, figura clave del terror psicológico, es reconocida por "La lotería" y "La maldición de Hill House", obras que crean atmósferas opresivas y exploran el aislamiento y la locura. 

Horacio Quiroga, pionero del terror en América Latina, exploró lo oscuro en la naturaleza humana y el entorno salvaje en cuentos como "El almohadón de plumas". 

Mariana Enríquez ha revivido el género al fusionarlo con una crítica social aguda, destacando con obras como "Las cosas que perdimos en el fuego" y "Nuestra parte de noche”.

Robert Bloch, autor de Psicosis, que Alfred Hitchcock coinvertiría en un paradigma cinematográfico.

Mary Shelley, cuyo Frankenstein o ‘El Monstruo’ abrió las puertas a una nueva narrativa, mezclando elementos científicos, fantásticos, horríficos y planteando un dilema moral irresoluto.

Javier Castillo, quien saltó a la fama internacional gracias a ´El día que se perdió la cordura´, libro cargado de misterio, suspenso, asesinatos y enfermedades mentales.

Joël Dicker es un enfant terrible de la literatura de terror y suspenso. ´El enigma de la habitación 622´ intriga y suspenso que protagoniza él mismo en el hotel Palace de Verbier.

Óscar Wilde, quien exploró el género con su perspicacia característica en ‘El retrato de Dorian Grey’ y ‘El fantasma de Canterville’.

Amparo Dávila, cuyos cuentos, como los de ‘Tiempo destrozado’, exploran un terror cotidiano y psicológico en entornos domésticos cerrados 

Silvia Moreno García, recomendada por obras como ‘Ciertas cosas oscuras’ y ‘Esta extraña forma de morir’.

Thomas Ligotti, conocido por su "horror filosófico". Y su mundo lleno de pesadillas.

Laura Purcell, considerada la reina moderna del terror con obras como Compañías silenciosas´.

Agustina Bazterrica, con su novela distópica ‘Cadáver exquisito’, que explora el canibalismo en un mundo post-virus, aporta visiones innovadoras al terror contemporáneo.

Clive Baker, quien tiene una obra literaria y cinematográfica extensa, quien con ‘Demonio de libro’ dio un salto de horrífico ingenio. Tan sólo citaré una cláusula que puso a temblar a un amigo mío: ‘Quema este libro. Vamos. Rápido, mientras aún quede tiempo. Quémalo. No leas ni una palabra más. ¿Me has oído? Ni una sola palabra más. ¿A qué esperas? No es tan difícil. Simplemente deja de leer y quema el libro. Es por tu propio bien, créeme. No, no puedo explicarte el motivo, no tenemos tiempo para explicaciones. Cada sílaba que permitas que tus ojos recorran te causará más problemas. Y cuando digo problemas, me refiero a cosas tan aterradoras que tu cordura no soportará verlas ni sentirlas. Perderás el juicio. Te convertirás en un vacío viviente, todo lo que alguna vez has sido desaparecerá por no haber hecho algo muy sencillo: quemar este libro.

Y hay muchos más autores que pudiera yo sumar esta lista, pero no me voy a olvidar de Alvin Schwartz cuyos dos libros ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad´, son el referente moderno de la literatura del ‘choque’ psicológico que es el miedo.

Dice Rebeca Márquez que ‘El horror literario se remonta a mitos antiguos y cuentos de fantasmas transmitidos oralmente. Sin embargo, como género formal, se consolidó en la época del gótico inglés del siglo XVIII, con obras pioneras como ‘El castillo de Otranto’, de Horace Walpole, y ‘Los misterios de Udolfo’, de Ann Radcliffe. El horror gótico, caracterizado por castillos sombríos, ambientes sobrenaturales y misterios psicológicos, sentó las bases para el horror moderno’. 

El horror experimentó una evolución con escritores como Edgar Allan Poe, quien profundizó en temas psicológicos y terroríficos en cuentos que mostraban el deterioro mental y moral de sus personajes. H.P. Lovecraft fue otro gran exponente, introduciendo el horror cósmico, que presenta a la humanidad como una entidad insignificante en un universo lleno de fuerzas incontrolables.

Aunque suelen usarse como sinónimos, hay una diferencia entre horror y terror en la literatura. El terror busca generar una sensación de miedo anticipatorio, utilizando la atmósfera, el suspenso y lo desconocido para alimentar la ansiedad del lector. Por otro lado, el horror implica una confrontación más directa con el miedo, la repulsión y lo grotesco, llevando al lector a una catarsis emocional.

Rebeca Márquez, en su ensayo breve, termina diciendo: ‘queda claro que el horror literario está en auge con autores y autoras que exploran miedos antiguos y contemporáneos a través de nuevas perspectivas y subgéneros. En América Latina, el horror no solo es una herramienta narrativa sino también un medio de protesta y reflexión. El crecimiento de voces femeninas en el género enriquece aún más su panorama, y la adaptación del horror a series y cine ha consolidado su popularidad y relevancia en la cultura moderna. No solo busca asustar, sino también ofrecer una mirada profunda a las sombras de la condición humana, recordándonos que, al final, enfrentarnos a nuestros miedos puede ser una de las experiencias más reveladoras’.

En este contexto, voy a cerrar esta parte con un cuento corto de María Francisca Barbero las Heras, se llama ‘Hydra Cerebrum’.

“Tengo la capacidad de permanecer invisible. Soy un invertebrado gelatinoso de la familia de los Hydridae. Deambulo por las casas, los parques y los espacios abiertos, hasta que encuentro seres humanos y me instalo en sus cráneos. Me alimento por la noche. Mis presas favoritas son las personas mientras duermen; aunque ahora, una gran cantidad de ellas, padecen insomnio. Por esta razón, me estoy especializando en nutrirme de sus obsesiones, y si ellas consiguen acabar con una, yo las regenero como si tuvieran varias cabezas”.

En este relato, la escritora española María Francisca Barbero Las Heras (1970), presenta a una criatura misteriosa que tiene la capacidad de ocupar los cuerpos de los humanos.



Así, la autora intenta jugar con el miedo primigenio del ser humano hacia una naturaleza depredadora. El protagonista afirma que proviene de la familia de los Hydridae, un tipo de organismo que es capaz de regenerase y reproducirse muy fácilmente.

De este modo, el terror proviene de la idea de saber que un ser que podría llegar a ser real, tiene la habilidad de insertarse en las personas durante la noche y llegar a enloquecerlos.

.   .   .

Cuando iba a la escuela primaria, los jueves publicaban la historieta o ‘cómic’ o ‘cuento’ o ‘tebeo’ de formato pequeño denominada Mini Terror, mi amigo Ariel y yo saliendo del Colegio Vallarta, íbamos al puesto de revistas de la ‘zona azul’ a comprar el nuevo número. Lo leía yo primero, llegando a mi casa y luego se lo llevaba a mi amigo Ariel a la suya por la tarde y él lo leía y coleccionaba.

Era niño y leía revistitas, luego conocí a Poe a Grey a Lovecraft a Bloch e Liggori, así, incluí la literatura de terror u horror en mis preferencias literarias.

He aquí un ejemplo, de la carátula de una de las revistitas de Mini Terror, las cuales compraba en el puesto ya mencionado.


MINI TERROR Una novela gráfica COMPLETA EL ESPEJO de la CASA MALDITA

Nº 1 de MINI TERROR [de 1076]

Distribución:

 · 4-X-1966 · 1$

Edición:

Origen:


Lengua:

En español

Formato:

Tamaño:

11,1 x 7,8 x 0,4 cm

Paginación:

132 págs.

Color:

COLOR (portada) B/N (interior)

1 comentario


Bullitt
Bullitt
17 ago 2025

ME ENCANTABANTAMBIEN LAS DE MINI TERROR Y SIEMPRE PENSE EN QUIENES HACIAN LAS PORTADAS Y LOS DIBUJOS. HACE FALTA UNA HISTORIA DE LA INDUSTRIA DEL COMIC. ENTRE LOS CUENTOS DE TERROR SON TAMBIEN INTERESANTISIMOS LOS ORIENTALES ANTOLOGADOS POR LAFCADIO HEARN. TEMA AL CONTRARIO DE LO QUE PUEDE INSPIRAR EL PANICO, MUY DISFRUTABLE.

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