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EXPRESSO CORTADO

EL VICIO

Gilberto Medina Casillas

 

 

‘El vicio se va filtrando entre los pliegues de la conciencia

ofrece opciones de diversión, entretenimiento, exploración

la capacidad de entrar en los sitiales sagrados’.

 

Gilberto Medina Casillas

 

Take a dop and walk on the air

the  stars are all connected

to the brain

It all looks fine to the naked eyeBut it don't really happen that way at allDon't happen that way at all

 

Pete Townshend

                                                                                                                                                                                                                                                                            

 

Un médico amigo mío, me explico la adicción como una enfermedad cerebral crónica caracterizada por la búsqueda y uso compulsivo de sustancias o la realización de conductas a pesar de sus consecuencias negativas.

 

Esta condición implica alteraciones en los circuitos cerebrales de recompensa, motivación, memoria y control del comportamiento, lo que conduce a una pérdida del control sobre el consumo o la conducta adictiva.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adicción como un trastorno de salud mental y del comportamiento, caracterizado por la necesidad compulsiva de consumir una sustancia o realizar una actividad, a pesar de los problemas negativos asociados.

 

Desde el punto de vista neurológico, la adicción provoca cambios duraderos en la estructura y función del cerebro, especialmente en las áreas relacionadas con la recompensa y el control inhibitorio. Estos cambios explican por qué es difícil dejar de consumir y por qué la conducta adictiva se mantiene a pesar de las consecuencias adversas.

 

Además, la adicción es una enfermedad multifactorial, en la que interactúan factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales. Por ejemplo, aproximadamente la mitad del riesgo de desarrollar adicción está relacionado con la genética, mientras que el entorno y las experiencias de vida influyen en su manifestación.

 

El doctor médico psiquiatra Julvio Hernández, explica el proceso de desarrollo de la adicción.

La adicción se desarrolla en etapas progresivas que pueden describirse así:

    1. Primer uso o primer contacto con la sustancia: Es la primera vez que la persona consume la sustancia, lo que no implica necesariamente una adicción, pero puede llevar a un consumo repetido.

    2. Uso regular y consumidor habitual: La sustancia comienza a formar parte del patrón de comportamiento de la persona, consolidándose con el tiempo.

    3. Uso abusivo: Aparecen conductas riesgosas para la persona y su entorno debido al consumo.

    4. Dependencia: La persona necesita dosis cada vez mayores para lograr el efecto deseado y experimenta síntomas de abstinencia cuando no consume.

    5. Trastorno por consumo de sustancias: La persona pierde el control y necesita la sustancia para funcionar en su día a día, a pesar de las consecuencias negativas.

Este proceso refleja cómo la adicción afecta la bioquímica cerebral, generando una conducta compulsiva y pérdida de control.

 

Impacto en la persona: Estas conductas pueden llevar a comportamientos irresponsables, pérdida de control, y en muchos casos, a la comisión de delitos para obtener sustancias, lo que genera consecuencias legales graves. Además, el consumo afecta la salud física y mental, disminuye la capacidad de concentración y aumenta el riesgo de accidentes, afectando la integridad personal.

 

Impacto en la familia: Las adicciones suelen provocar conflictos familiares, pérdida de confianza, aislamiento social y rupturas en las relaciones afectivas. Los familiares a menudo enfrentan estrés emocional y cargas económicas debido al descuido de responsabilidades y problemas derivados del consumo. La inestabilidad emocional y conductual del adicto genera un ambiente familiar inseguro y conflictivo.

 

Impacto en el trabajo: En el ámbito laboral, el consumo de sustancias disminuye la productividad y el rendimiento, aumenta el ausentismo y la probabilidad de accidentes laborales, y genera conflictos con compañeros y superiores. Esto puede derivar en sanciones disciplinarias e incluso despidos. Además, el ambiente laboral puede verse afectado negativamente, con un impacto en la moral y la seguridad de todo el equipo.

 

Desde la perspectiva penal, las conductas viciosas no solo afectan al individuo en su salud y legalidad, sino que también deterioran el entorno familiar y laboral, generando un ciclo de consecuencias sociales y económicas que requieren atención integral para su prevención y tratamiento.

 

Los vicios son hábitos perniciosos que alejan al hombre de su fin último, destruyen la armonía interior y exterior, y tienen graves consecuencias para la salvación del alma, la paz familiar y el bien común.

 

Los vicios que más perjudican a la sociedad son aquellos que, por su naturaleza adictiva y compulsiva, generan consecuencias negativas no solo para el individuo, sino también para su entorno familiar, laboral y comunitario.

 

Adicción a las drogas y alcoholismo: Estas adicciones están directamente asociadas con graves problemas de salud pública, aumento de enfermedades mentales como ansiedad y depresión, y una mayor incidencia de enfermedades físicas. Además, generan conflictos familiares, negligencia en la crianza de los hijos, violencia doméstica y desintegración familiar. En el ámbito social, incrementan los delitos menores, el narcotráfico, la violencia y los accidentes de tráfico, así como el hacinamiento en cárceles por delitos relacionados.

 

Ludopatía (adicción al juego): La adicción a los juegos de azar provoca pérdidas económicas significativas, endeudamiento, conflictos familiares y, en ocasiones, conductas delictivas para financiar el juego. También afecta la productividad laboral y puede llevar a la exclusión social.

 

Tabaquismo: Aunque socialmente aceptado, el tabaquismo es una de las adicciones más extendidas y está relacionado con enfermedades crónicas, altos costos sanitarios y pérdida de productividad. Su impacto se extiende a la salud pública y la economía.

 

Adicción a las nuevas tecnologías: El uso compulsivo de internet, redes sociales y videojuegos afecta especialmente a los jóvenes, generando aislamiento social, bajo rendimiento académico y laboral, problemas de autoestima y exposición a riesgos como la desinformación y el ciberacoso.

 

Adicción al trabajo (workaholism): Este vicio, aunque socialmente valorado en algunos contextos, puede llevar al deterioro de la salud física y mental, descuido de la vida personal y familiar, y disminución de la calidad de vida.

 

Adicción al sexo y a las compras: Estas conductas compulsivas pueden interferir gravemente en la vida diaria, provocar problemas económicos, conflictos interpersonales y afectar la salud mental y emocional.

 

Las repercusiones sociales de estos vicios incluyen:

 

Aislamiento social y pérdida de redes de apoyo.

 

Deterioro de las relaciones personales y familiares, con conflictos, rupturas y desconfianza.

 

Problemas económicos, tanto a nivel individual (deudas, desempleo) como social (gastos médicos, pérdida de productividad, aumento del gasto público en salud y seguridad).

 

Aumento de la criminalidad y la inseguridad en las comunidades.

 

Estigmatización y exclusión social de las personas afectadas, especialmente en contextos de pobreza y precariedad.

 

 


Aquí tienen un cuadro comparativo que sintetiza, con base en las consultas anteriores, los tipos de vicios, su patrocinio, comercialización, ganancias e impacto social:

Drogas ilícitas

Financiamiento ilícito, lavado de dinero, redes criminales

Redes clandestinas, venta directa y online, uso de tecnología y criptomonedas

Multimillonarias para organizaciones criminales

Problemas de salud pública, violencia, criminalidad, desintegración familiar

Alcohol

Grandes empresas, marketing estratégico legal

Comercio legal regulado, publicidad controlada

Miles de millones anuales

Enfermedades crónicas, violencia doméstica, pérdida de productividad

Tabaco

Empresas tabacaleras, publicidad regulada

Comercio legal con regulación estricta

Altos ingresos legales

Enfermedades respiratorias, costos sanitarios elevados

Juego y apuestas

Publicidad masiva, patrocinio deportivo, redes sociales

Plataformas digitales 24/7, casinos físicos

Crecimiento exponencial, ingresos millonarios

Ludopatía, endeudamiento, problemas familiares y laborales

 

Adicción a tecnologías

Empresas tecnológicas, modelos de negocio basados en atención

Apps, redes sociales, videojuegos, publicidad digital

Altos beneficios para empresas tecnológicas

Aislamiento social, problemas de salud mental, bajo rendimiento académico/laboral

Adicción al sexo y compras

No formalizado, pero puede haber promoción indirecta

Conductas compulsivas, comercio electrónico (en compras)

Variables, pero con impacto económico significativo

Problemas económicos, conflictos interpersonales, deterioro emocional

 

Este cuadro refleja cómo cada tipo de vicio se sostiene mediante diferentes formas de patrocinio o financiamiento, se comercializa a través de canales específicos, genera ganancias significativas y tiene impactos sociales que afectan a individuos, familias y comunidades en diversos grados.


 

Desde la perspectiva penal, las conductas viciosas no solo afectan al individuo en su salud y legalidad, sino que también deterioran el entorno familiar y laboral, generando un ciclo de consecuencias sociales y económicas que requieren atención integral para su prevención y tratamiento.

 

Como moralista católico afirmo que los vicios son lo opuesto a las virtudes, que son hábitos buenos y orientados al bien moral y espiritual.

 

Santo Tomás de Aquino enseña que los vicios, a diferencia de las virtudes que están unificadas por la prudencia y la búsqueda del bien, son esencialmente desconexos y representan una privación del orden racional. El hombre, al caer en el vicio, no busca el mal por sí mismo, sino algo que se le presenta bajo apariencia de bien, pero que en realidad lo aparta del verdadero fin, que es Dios y el bien moral.

 

Los vicios que más perjudican a la sociedad son aquellos que, por su naturaleza adictiva y compulsiva, generan consecuencias negativas no solo para el individuo, sino también para su entorno familiar, laboral y comunitario. Entre los vicios más dañinos destacan:

 

Adicción a las drogas y alcoholismo: Estas adicciones están directamente asociadas con graves problemas de salud pública, aumento de enfermedades mentales como ansiedad y depresión, y una mayor incidencia de enfermedades físicas. Además, generan conflictos familiares, negligencia en la crianza de los hijos, violencia doméstica y desintegración familiar. En el ámbito social, incrementan los delitos menores, el narcotráfico, la violencia y los accidentes de tráfico, así como el hacinamiento en cárceles por delitos relacionados.

 

Ludopatía (adicción al juego): La adicción a los juegos de azar provoca pérdidas económicas significativas, endeudamiento, conflictos familiares y, en ocasiones, conductas delictivas para financiar el juego. También afecta la productividad laboral y puede llevar a la exclusión social.

 

Tabaquismo: Aunque socialmente aceptado, el tabaquismo es una de las adicciones más extendidas y está relacionado con enfermedades crónicas, altos costos sanitarios y pérdida de productividad. Su impacto se extiende a la salud pública y la economía.

 

Adicción a las nuevas tecnologías: El uso compulsivo de internet, redes sociales y videojuegos afecta especialmente a los jóvenes, generando aislamiento social, bajo rendimiento académico y laboral, problemas de autoestima y exposición a riesgos como la desinformación y el ciberacoso.

 

Adicción al trabajo (workaholism): Este vicio, aunque socialmente valorado en algunos contextos, puede llevar al deterioro de la salud física y mental, descuido de la vida personal y familiar, y disminución de la calidad de vida.

 

Adicción al sexo y a las compras: Estas conductas compulsivas pueden interferir gravemente en la vida diaria, provocar problemas económicos, conflictos interpersonales y afectar la salud mental y emocional.

 

Las repercusiones sociales de estos vicios incluyen:

 

Aislamiento social y pérdida de redes de apoyo.

 

Deterioro de las relaciones personales y familiares, con conflictos, rupturas y desconfianza.

 

Problemas económicos, tanto a nivel individual (deudas, desempleo) como social (gastos médicos, pérdida de productividad, aumento del gasto público en salud y seguridad).

 

Aumento de la criminalidad y la inseguridad en las comunidades.

 

Estigmatización y exclusión social de las personas afectadas, especialmente en contextos de pobreza y precariedad.

 

Asumir una adicción implica pasar de la negación a la aceptación del problema, seguido de un compromiso activo con el cambio, proceso que es acompañado por intervenciones psicológicas y psiquiátricas especializadas para lograr la recuperación efectiva.

 

O del psicólogo y psiquiatra en asumir y tratar la adicción

    • Psicólogo: Realiza un diagnóstico exhaustivo y evaluación conductual para ayudar al paciente a tomar conciencia de su problema y comprometerse con la recuperación. Acompaña en las etapas motivacionales del cambio, apoyando el desarrollo de nuevas conductas y habilidades para enfrentar la adicción.

    • Psiquiatra: Evalúa el grado de adicción y posibles secuelas, realiza la desintoxicación y controla el tratamiento farmacológico para manejar síntomas como ansiedad, depresión o insomnio. Su objetivo es restablecer el equilibrio bioquímico cerebral alterado por la adicción.

En conjunto, ambos profesionales trabajan para que la persona asuma la adicción, comprenda sus consecuencias, y avance hacia la recuperación, entendiendo que el proceso es complejo, individual y puede implicar múltiples recaídas antes de la estabilidad definitiva.

 

Para vencer la adicción, especialistas médicos han descrito el proceso:

 

Desde el punto de vista psicológico, el proceso de asumir la adicción se puede entender a través de etapas motivacionales en el proceso:

    • Pre contemplación: La persona no reconoce que tiene un problema y no considera cambiar.

    • Contemplación: Comienza a ser consciente de los problemas que la adicción genera y valora la posibilidad de cambiar, aunque sin compromiso firme.

    • Preparación: Decide cambiar y realiza pequeños cambios en su conducta adictiva.

    • Acción: Cambia activamente su conducta, dejando el consumo.

    • Mantenimiento: Consolida los cambios y previene recaídas.

    • Finalización: Se logra la ausencia de deseo de consumo y confianza plena en no recaer.

 

Este proceso no es lineal; las recaídas son comunes y forman parte del camino hacia la recuperación.


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