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EDITORIAL

  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

El próximo 2 de abril, el calendario de la ONU, marca un día especial: Día Mundial de Concienciación Sobre el Autismo. Un tema sensible y delicado.

 

La realidad mexicana en materia de autismo denota una total falta de armonización de disposiciones legales, deficientes políticas públicas y ausencia de recursos para atender de manera eficaz el tema del Trastorno del Espectro Autista (TEA).

 

La problemática del TEA es la falta de información precisa de quienes viven con autismo. Existen vacíos en materia de comunicación social para crear una conciencia colectiva, y hay una gran escasez de maestros capacitados en el adecuado manejo e integración de niñas, niños y jóvenes con esa condición.

 

En México, casi 1% de los niños, alrededor de 400 mil, tienen autismo. Éste es el primer estudio de prevalencia hecho en territorio nacional, por lo que no se puede comparar con años previos, lo que representa un reto en materia de salud pública.

 

El autismo es un trastorno del espectro neurológico, caracterizado por dificultades en las relaciones sociales, falta de capacidad de comunicación, y patrones de conducta restringidos y repetitivos. En casos agudos, es frecuente la discapacidad intelectual, sólo el 30% preservan un coeficiente intelectual normal o superior. Esto conlleva en la mayoría de los casos a un alto nivel de dependencia social y familiar.

 

El autismo no es una enfermedad, es una condición del neurodesarrollo que revela la infinita diversidad de la mente humana; no representa una limitación, sino una manera distinta de procesar el mundo, de escuchar el silencio, así como de interpretar los colores y los sonidos de la vida.

 

Existen distintos niveles de autismo, desde el que pasa desapercibido, hasta el muy sensible. Nivel 1: "Necesita ayuda" (anteriormente Asperger): Es el nivel más leve.

Nivel 2: "Necesita ayuda notable": Las dificultades sociales y los comportamientos repetitivos son más evidentes y frecuentes. Nivel 3: "Necesita ayuda muy notable".

 

En los tres niveles, todos los sonidos fuertes les generan fuerte desestabilidad emocional, son muy sensibles a los ruidos estridentes y en ocasiones a la luz.

 

Corresponde a los tres niveles de gobierno promover la accesibilidad y atención, para que puedan ejercer sus derechos y evitar cualquier acto de discriminación. Algunos municipios por ejemplo, Teocelo, han diseñado políticas públicas encaminadas a proteger a este sector. Tal es el caso de la prohibición de pirotecnia estridente. Es decir, no se echan cuetes que truenen. Solo pirotecnia de luces de colores. Otros, norman los decibeles de la música en los hogares o negocios.

 

Es importante que tanto el gobierno, como organizaciones y sociedad civil, tomen en cuenta a los diversos sectores de condición especial.


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