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EDITORIAL

  • hace 14 minutos
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Este 21 de marzo se conmemora el 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez García, mexicano visionario, precursor de acciones de Estado que se adoptaron en diversas naciones, muchas de ellas vigentes hasta nuestros días. Como presidente transformó la vida política y social del México de su época.

El Gobierno del Presidente Juárez diseñó su política económica siguiendo modelos de países desarrollados, incluyendo inversión extranjera. El presidente Ignacio Comonfort había promulgado la Constitución de 1857 con principios liberales y eso motivó el establecimiento de directrices sociales, económicas y políticas que buscaban el crecimiento económico. El mismo espíritu liberal se plasmó en las Leyes de Reforma y otros decretos tanto legislativos como administrativos.

Con esos instrumentos jurídicos la hacienda pública empezó a ser el pilar de la economía y de las finanzas públicas en nuestro país. La política liberal dio cauce a una relativa paz social que permitió a México dar los primeros pasos a la modernidad adoptando el sistema capitalista. Prueba de ello es que en la década de 1860 los capitales mercantiles, bancarios, industriales y agroganaderos fueron en auge.

Juárez asumió que la estabilidad política del país, solo podría lograrse con la adopción de una forma constitucional de gobierno, basada en el federalismo, en la industria y en el fortalecimiento de la actividad económica, pero con seguridad jurídica de libertades y garantías, consagradas en la Constitución de 1857.

Esa visión e ideario de libertades, de austeridad, de transparencia, de competencia económica, de certidumbre, de legalidad y de respeto al pacto federal en la vida republicana, debería estar vigente en la praxis de gobierno actual.

El ideario juarista en el siglo XXI debería estar más vigente como pilar de la democracia y de la justicia social en México, enfatizando la soberanía nacional, la austeridad republicana y el estado de derecho. Sus principios de igualdad jurídica y separación Iglesia-Estado deben seguir guiando la vida institucional.

Aunque la 4T ya dio al traste con la autonomía de los tres poderes, la desaparición de instituciones y ha debilitado el estado de derecho, el ideario juarista debe ser referente para la democracia, para la justicia y para la economía. Como presidente liberal, Juárez promovió los valores del respeto al derecho ajeno, la tolerancia, el diálogo abierto, el laicismo, la libertad de credos y el Estado de Derecho.

Su gobierno se caracterizó por el cumplimiento irrestricto de la ley y el respeto a la Constitución, como base de la estabilidad política, económica y social.

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