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EDITORIAL

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

La estrategia de seguridad conocida como "abrazos, no balazos", implementada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), es descrita por analistas y sociedad, como un fracaso histórico que dejó al país con niveles de violencia críticos y un crimen organizado fortalecido.

 

México muestra hoy lo difícil que es combatir el narcotráfico sin una política internacional de regulación de las drogas. López Obrador gastó sus seis años de gobierno con su política de “abrazos, no balazos”, que no solo fracasó, sino que, el resultado fue un fortalecimiento innegable de los distintos carteles del narcotráfico y la incorporación de este sector en el gobierno.

 

Ahora, Claudia Sheinbaum, presionada por la administración de Donald Trump, ha dado un golpe duro contra uno de los grandes capos, pero su gobierno reconoce que el problema estructural es muy difícil de solucionar. Todo eso salió a flote con la muerte, el pasado fin de semana, de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “el Mencho”, creador y líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.

 

Lamentablemente, por lo menos 62 personas murieron en medio del operativo del ejército mexicano contra el capo, que respondió hasta con lanzacohetes para no dejarse capturar. Sin embargo, como también demostró ese hecho, en nuestro país, la guerra contra las drogas está lejos de ser un triunfo. Allí donde dan de baja a un capo empieza una ola de violencia para definir quién será el siguiente, mientras que la ciudadanía queda en medio, sufre y el Estado queda atado de manos.

 

El problema que tiene Sheinbaum es que el narcotráfico está enquistado en todos los niveles de la sociedad y del gobierno, incluyendo miembros de su propio partido.

 

La violencia desatada después del operativo contra “el Mencho” envió el mensaje a México y al mundo: los carteles no están dispuestos a ceder su poder. Sin embargo, Sheinbaum bajó la presión de Trump, que solo desea noticias ruidosas para decir que está trabajando en la lucha contra las drogas. Es evidente el apoyo de EEUU.

 

El gran reto, por supuesto, persiste. Con tanto dinero ilegal, México tiene territorios donde el control lo ejercen los grupos al margen de la ley, que también financian campañas y el quehacer político para garantizar su permanencia.

 

El aumento en la percepción de inseguridad muestra que el país está lejos de poder vivir tranquilo y de encontrar una solución, por lo menos, a mediano plazo.


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