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EDITORIAL

  • 26 ene 2024
  • 2 Min. de lectura


Mucho hemos comentado sobre la indiferencia ciudadana. Tal vez sea porque se vive en un dinamismo acelerado y nos concentramos más en lo urgente que en lo importante. Además, los distractores que los mismos gobiernos promueven, como noticieros sensacionalistas, novelas sin libreto, enfermedades, fútbol, etc., no nos permiten ver muchas realidades que deberían ocupar nuestra atención.


Pero esa apatía hace que pasemos por alto muchas cosas que deberían importarnos, como el proceso electoral, como el aumento de la violencia o como el cambio climático que está latente, pero que no está en nuestras prioridades.


Cada 28 de agosto, se celebra el Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre o Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de Efecto Invernadero, implementado por la ONU a fin de desarrollar acciones y jornadas de educación ambiental, ejercicios de reforestación, conferencias y otras actividades.


Es muy importante tomar conciencia de que todos y cada uno de nosotros debemos y podemos reducir nuestra huella ecológica, para hacer frente a la amenaza real que se cierne sobre la humanidad entera, y nos coloca en el punto de arranque para revertir o disminuir el calentamiento de la Tierra.


Apoyemos la eficiencia energética y el uso de energías renovables con acciones sostenibles como:


Uso de transporte sostenible: utilizar transporte masivo, desplazarnos en bicicleta o a pie cuando no sea imprescindible el automóvil.

Adopción del hábito de las tres erres (Reducir-Reciclar-Reutilizar) para evitar el consumo irracional.

Cuidar y conservar los sumideros de carbono: bosques, mares y océanos, para que el CO2 que retienen dejen de emitirse a la atmósfera.

Ahorrar energía eléctrica: apagar focos innecesarios, desconectar aparatos eléctricos que no estén siendo utilizados, pintar casas y oficinas con colores claros, instalar ventanas que permitan la entrada de la luz natural, planchar de día, revisar instalaciones para evitar fugas, etcétera.


Seamos ambiciosos en la aspiración de lograr metas de conservación y desarrollo sostenible con el fin de preservar, junto con el género humano, a las demás especies vivas y la casa común que llamamos planeta, así como los recursos naturales que nos sustentan.


Exigirles a los candidatos y a los gobiernos, privilegiar las energías limpias, así como implementar medidas drásticas en los casos de desforestación o tala inmoderada, que se realiza de manera clandestina; por el contrario, implementar programas de reforestación o siembra masiva de árboles que representan oxígeno y agua. Promover el uso de focos ahorradores y cuidar el agua.


De la presencia del dióxido de carbono en la atmósfera, todos y cada uno de los habitantes del planeta tenemos responsabilidad en mayor o menor grado, pues las actividades humanas son impulsadas mediante mecanismos que involucran a este gas de efecto invernadero (GEI), causante principal del cambio climático.


El cambio climático es real y es responsabilidad de todos, contribuir a reducirlo.




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