top of page

CONCIENCIA Y SALUD Por KARUNA SEVA A.C.

  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

¿Por qué estamos tan vacíos?

Vivimos en una época muy comoda. Nunca habíamos tenido tanto acceso a entretenimiento, información, comida, productos, cursos, aplicaciones, música, series, viajes o posibilidades. Sin embargo, basta observar cualquier conversación cotidiana para notar algo incómodo: ansiedad, agotamiento, sensación de vacío, soledad, dificultad para disfrutar las cosas e incluso una constante sensación de que falta algo.

Algo no parece cuadrar.

Nos prometieron que la comodidad produciría felicidad. Que tener más opciones nos haría libres. Que consumir más nos haría sentir completos. Pero quizá estamos descubriendo algo diferente: tener más cosas no necesariamente significa vivir mejor.

La modernidad nos enseñó a evitar el silencio.

Esperamos en una fila y tomamos el teléfono.

Comemos viendo una pantalla.Descansamos consumiendo contenido.

Nos sentimos mal y buscamos distraernos inmediatamente.

El problema no es la tecnología ni el placer. El problema aparece cuando ya no sabemos existir sin estímulos.

Y entonces ocurre algo curioso: comenzamos a sentirnos vacíos incluso rodeados de cosas.

Hace miles de años, un texto filosófico de la India llamado Bhagavad Gita comenzaba precisamente con una crisis humana. Su protagonista, Arjuna, no era un monje aislado ni alguien desconectado del mundo. Era una persona con responsabilidades, relaciones, capacidades y objetivos. Sin embargo, dudo al actuar.¿Por qué alguien que aparentemente tiene todo puede sentirse perdido?

El Bhagavad Gita nos dice que quizá estamos buscando satisfacción permanente en cosas que, por naturaleza, son temporales.

En uno de sus versos afirma:

Una persona inteligente no participa de cosas que son fuentes de desdicha y las cuales se deben al contacto con los sentidos materiales...esa clase de placeres tienen un comienzo y un final, y por eso el hombre sabio no se deleita con ellos.

— Bhagavad Gita 5.22

La idea puede sonar pesimista hasta que observamos nuestra experiencia cotidiana.

El teléfono nuevo deja de emocionar.La compra deja de emocionar.La validación deja de emocionar.

Incluso los logros dejan de emocionar.

Y entonces aparece la necesidad de la siguiente cosa.

No porque seamos defectuosos, sino porque quizá estamos intentando resolver preguntas profundas con herramientas superficiales y llenar vacios con cosas que son pasajeras.

Las consecuencias empiezan a verse por todas partes: agotamiento crónico, relaciones descartables, incapacidad para concentrarse, ansiedad constante, necesidad permanente de aprobación y una creciente dificultad para permanecer quietos.

Tal vez por eso una de las grandes ironías modernas es que tenemos más formas de entretenernos, pero menos capacidad para estar satisfechos.

Otro verso del Gita describe algo parecido:

"Así como un fuerte viento arrastra un bote que se encuentre en el agua, así mismo uno solo de los errantes sentidos en el que se concentre la mente, puede arrastrar la inteligencia del hombre".

— Bhagavad Gita 2.67

No habla únicamente de autocontrol. Habla de dirección.Porque una persona puede estar muy ocupada y, aun así, profundamente perdida.

Quizá la pregunta importante no sea cómo eliminar el vacío lo más rápido posible sino crear propósito, valores, servicio, autoconocimiento, relaciones profundas y una dimensión espiritual.

Otro verso nos dice:

“La persona que encuentra felicidad dentro de sí, satisfacción dentro de sí e iluminación dentro de sí, alcanza verdadera paz.”

— Bhagavad Gita 5.24

¿Pero cómo se ve eso en la práctica?

Quizá empieza con cosas pequeñas:

Aprender a pasar algunos momentos sin ruido constante.

Dedicar tiempo a relaciones reales en lugar de solo interacciones rápidas.

Preguntarnos no únicamente “¿qué quiero obtener?”, sino también “¿qué quiero aportar?”.

Construir hábitos que alimenten nuestra mente y no solamente nuestra distracción.

Cultivar espacios para la reflexión, la espiritualidad, la oración, la meditación o la fe, cualquiera que sea la forma en que cada persona se acerque a ello.


Si estos temas despiertan preguntas en ti, te invitamos a acercarte a Karuna Seva.


Nos encontramos en 16 de Septiembre esquina con Andrea #119, Coatepec, Veracruz.


Cada viernes, de 1:00 a 3:00 pm, compartimos alimento vegetariano de manera gratuita, además de ofrecer charlas, meditaciones, espacios de reflexión y clases sobre filosofía práctica para la vida cotidiana.


A veces, las preguntas profundas no necesitan respuestas inmediatas; necesitan espacios donde puedan explorarse.


Las puertas están abiertas. Visítanos.


Comentarios


    bottom of page