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CONCIENCIA Y SALUD Por Karuna Seva A.C.

La mente se alivia, el alma sana


En muchas ocasiones, la relación con nuestra mente puede ser muy hostil. Hoy es común vivir inmersos en un sin sentido, sentir que no pertenecemos a este plano o que algo esencial nos falta. Esos estados internos pueden volverse tan abrumadores que nos paralizan o nos empujan a huir de nosotros mismos. Probamos de todo para calmar el dolor hábitos, metas, relaciones, distracciones, pero en el fondo seguimos intentando tapar el sol con un dedo.


Durante mucho tiempo creí que si mantenía buenos hábitos, alcanzaba mis objetivos y lograba estabilidad, finalmente me sentiría plena. Sin embargo, aun cuando todo parecía en orden, permanecía un vacío insistente, una nostalgia que nada de este mundo podía disolver.


Con el tiempo comprendí, gracias a la sabiduría de los textos védicos, que no toda herida es mental. Algunas pertenecen al alma, y no se alivian con palabras, sino con conexión. Nuestra verdadera naturaleza es espiritual, plena y consciente; pero al sumergirnos en las distracciones del mundo material, olvidamos nuestro origen y tratamos de encontrar plenitud en lo externo. Y cuando no la hallamos, el alma sufre.


La mente se alivia cuando se comprende, pero el alma sólo sana cuando ama. El bhakti yoga me enseñó el sentido de pertenecer a algo más grande. Que no estoy sola dentro de mi cabeza, sino unida a una conciencia infinita que sostiene todo. La fe no como creencia, sino como experiencia viva empezó a convertirse en medicina.


Los sabios explican que la mente es un instrumento, no el ser. Podemos pulirla, entenderla, incluso entrenarla, pero si no la ponemos al servicio del alma, seguirá buscándose a sí misma en un círculo interminable. Tal vez sanar no sea dejar de sentir, sino sentir con propósito: reconocer que el dolor también puede ser un llamado sagrado del alma pidiendo espacio, recordándome que no sólo vine a funcionar bien, sino a amar, servir y recordar quién soy realmente.


Esa conexión profunda con la conciencia del alma puede cultivarse de muchas formas, pero en mi experiencia, el canto de mantras ha sido una de las más transformadoras. Desde hace milenios, las tradiciones védicas enseñan que el sonido tiene poder de purificar y elevar la mente. El Mahā Mantra

Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare,

Hare Rama Hare Rama, Rama Rama Hare Hare

es considerado una vibración sagrada capaz de despertar la conciencia dormida.


Hoy, incluso la ciencia comienza a reconocer los efectos de estas vibraciones en el cerebro humano. Un estudio reciente utilizó tecnología de electroencefalograma (EEG) para medir la actividad cerebral de personas que cantaban el Mahā Mantra, y los resultados mostraron una activación significativa de las ondas Alfa, Theta y Delta, frecuencias asociadas con la calma, la introspección y la sanación profunda.


Las ondas Alfa (8–13 Hz) aparecen en estados de relajación tranquila; se asocian con bienestar emocional y claridad mental. Las ondas Theta (4–8 Hz) surgen en la meditación y la creatividad, y reflejan un contacto profundo con la intuición. Las ondas Delta (0.5–4 Hz) corresponden al descanso profundo y a los procesos de regeneración física y mental. La presencia de estas tres durante el canto del Mahā Mantra sugiere un efecto integral: el cuerpo se relaja, la mente se aquieta y la conciencia se expande.


Así, lo que las escrituras llaman “medicina del alma”, la ciencia describe como una sincronía neuronal que conduce al equilibrio interior. Ambas perspectivas coinciden en algo esencial: el sonido devocional transforma.


Cantar el Mahā Mantra es una forma de devolver al cuerpo y a la mente la frecuencia natural de la armonía. Es una terapia vibracional que calma el sistema nervioso y, al mismo tiempo, despierta la naturaleza del ser.


Experimentalo, vivelo y compruebalo! Conoce Karuna Sanga, en de 16 esq. con Andrea y haz que tu alma deja de gritar y empieza a cantar.


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