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CONCIENCIA Y SALUD Por Karuna Seva A.C.

La espiritualidad: ¿moda o verdadera búsqueda?


Hoy en día, la espiritualidad parece estar en todas partes. Se habla del wellness, de “ser conscientes” y de “vivir el presente” como si fueran accesorios indispensables de la vida moderna. Pero más allá de las frases bonitas y las tendencias en redes sociales, surge la pregunta: ¿quién está realmente interesado en desarrollar su persona, su conciencia y su relación con los demás de forma sincera y constante?


Muchos hemos recorrido distintos caminos espirituales: desde el catolicismo de nuestra infancia hasta meditaciones vipassana o incluso chamanismo. Sin embargo, la verdadera conciencia espiritual requiere más que probar métodos; implica compromiso, disciplina y, sobre todo, congruencia.


Porque no basta con hablar de espiritualidad: hay que vivirla. Valores como la ecuanimidad, la sinceridad, la tolerancia, el respeto, la empatía y la humildad son mencionados hasta el cansancio… pero son pocos quienes realmente los practican y comparten. Vivimos en una sociedad cargada de violencia —a veces silenciosa, otras veces estridente—, y rara vez reflexionamos que este clima social es, en gran parte, consecuencia de la falta de práctica de estos valores humanos que ablandan el corazón y nos permiten, en la sencillez de la vida cotidiana, vislumbrar lo que significa vivir espiritualmente.


En el Bhagavad-gītā (17.14–17.16), Śrī Kṛṣṇa enseña que la espiritualidad auténtica comienza con las “austeridades” o disciplinas, que no son castigos físicos ni rituales severos, sino prácticas conscientes que purifican nuestro carácter:

- Austeridad del cuerpo: honrar a Dios, respetar a los sabios y maestros, vivir con pureza, sencillez, moderación y no violencia. Esto significa que nuestro cuerpo debe ser instrumento de servicio y no de egoísmo.

- Austeridad del habla: usar palabras que no hieran, que sean veraces, amables y beneficiosas, y dedicar tiempo a escuchar y recitar enseñanzas elevadas. En un mundo donde hablar sin pensar es común, esta disciplina es un acto de amor.

- Austeridad de la mente: cultivar la serenidad, la humildad, el silencio interior, el autocontrol y la pureza de pensamientos. La mente disciplinada deja de ser un campo de batalla y se convierte en un aliado para la paz interior.


Practicar estos principios es mucho más que cumplir normas; es un camino de autorregulación y transformación. Cuando aprendemos a disciplinar el cuerpo, la palabra y la mente, dejamos de reaccionar desde el ego y empezamos a vivir desde la conciencia. Tal como dice el Bhagavad-gītā (6.6): “Para quien se ha conquistado a sí mismo, la mente es su mejor amiga; pero para quien no lo ha hecho, la mente será su peor enemiga.”


No se trata de ser un gran místico ni un erudito de las escrituras; incluso para ser simplemente felices necesitamos coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Te invito —nos invito— a practicar la tolerancia, escuchar con empatía, actuar con humildad y hablar con verdad. Son pasos sencillos, pero abren la puerta a una vida más plena y consciente, y quizá sean el primer paso para vivir la espiritualidad de verdad.


Y si quieres llevar estos valores a la acción, te invito al Comedor Comunitario “Alimento para la Vida”, que cada viernes ofrece comida gratuita y nutritiva a quien la necesite. Puedes unirte como voluntario los jueves y viernes para ayudar en la preparación y el servicio, o colaborar con donativos en especie o en efectivo. Servir a los demás es también un acto profundo de espiritualidad que transforma tanto al que recibe como al que da.

El cambio comienza actuando ¡Ayúdate ayudando! Síguenos en nuestras redes sociales como Alimento para la Vida en Facebook e Instagram.


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