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CON-CIENCIA Howard Carter el hombre que descubrió la tumba de Tutankamón



Howard Carter fue un egiptólogo inglés que nació el 9 de mayo de 1874 y que alcanzó fama mundial al descubrir en 1922 la tumba del faraón Tutankamón en Egipto, la cual se encontraba en perfecto estado tras tres milenios de secretismo.


El viaje hasta este descubrimiento se originó en 1907, cuando Carter comenzó a trabajar para Lord Carnarvon, un aristócrata entusiasta de la arqueología. Luego de varios años en los que se excavó en busca de reliquias en el Valle de los Reyes, Egipto, el 4 de noviembre de 1922, el aguador del equipo se tropezó con una piedra que resultó ser el comienzo de una escalinata. Esto llevó a Carter a excavar los escalones hasta el comienzo de lo que parecía ser una puerta de barro en donde se encontraban varias figuras y jeroglíficos.


Finalmente se descubrió que la placa de entrada llevaba el nombre de Tutankamón, último monarca de la familia real de la dinastía XVIII, entre el 1334 y 1325 a.C. Al abrir uno de los costados, Carter pudo divisar gracias a la luz de una vela tesoros de oro y marfil. Ante la consulta por parte de Carnarvon sobre si veía algo, el arqueólogo pronunció su famosa frase: “Sí, puedo ver cosas maravillosas”.


Carter junto a un oficial egipcio examinaron la tumba. Allí había divanes, cofres, tronos y altares. Para sorpresa de los expertos, la tumba se encontraba intacta y se calculó que albergaba más de 5000 objetos. El sepelio constaba de cuatro salas y debido a su estado y al método meticuloso de estudio de Carter, se tardó ocho años en vaciarla y trasladar al Museo Egipcio de El Cairo todo lo encontrado: las más de 5000 piezas, incluida la máscara funeraria de Tutankamón de oro macizo.


A pesar de la importancia de este hallazgo arqueológico, Carter nunca recibió honores del Gobierno británico. Sin embargo, en 1926, recibió la Orden del Nilo del monarca Fuad I de Egipto. Además, por sus méritos y hallazgos le fue conferido el doctorado honoris causa en Ciencias por la Universidad de Yale y con la membresía honoraria de la Real Academia de la Historia de Madrid, en España.


Luego de catalogar todos los objetos hallados en la tumba, Carter se retiró de la arqueología. Falleció el 2 de marzo del 1939 a los 64 años. Muchos lo atribuyeron a la famosa “maldición de los faraones”, creencia que afirma que cualquier persona que moleste el lecho de muerte de un faraón sería castigado con una maldición. Lo cierto es que Carter sufría de la enfermedad de Hodgkin, un tipo de linfoma maligno.






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