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CON-CIENCIA

  • hace 17 horas
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19 de marzo de 1943 - Nace Mario Molina, científico mexicano, premio Nobel de Química en 1995.

 

José Mario Molina Pasquel y Henríquez, nacido el 19 de marzo de 1943 en la Ciudad de México, especializado en química atmosférica que investigó los efectos dañinos de los gases clorofluorocarbonos (CFC) sobre la capa de ozono.

 

Tras la trascendencia de sus estudios dan fe a la firma en 1987 de un protocolo internacional que prohibió la fabricación de CFC y el premio Nobel de Química que le fue otorgado en 1995. Mario Molina es, una de las figuras más representativas de aquel sector de la comunidad científica comprometido en causas medioambientales como la lucha contra la contaminación.

 

Durante la década de 1960 cursó estudios en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó estudios de postgrado en Alemania, y obtuvo el doctorado en la Universidad de California, Berkeley en 1972. Vinculado al Instituto Tecnológico de Massachussets desde 1989, adquirió la ciudadanía estadounidense y fue nombrado profesor titular en 1997.

 

También realizó una fructífera labor de investigación, interesándose, sobre todo, por el problema ambiental. Molina se convirtió en un científico renombrado por sus contribuciones al conocimiento de la naturaleza química de la atmósfera terrestre, en particular de la estratosfera. Fue uno de los primeros científicos en alertar al mundo sobre el peligro que representan para la capa de ozono los clorofluorocarbonos (CFC) empleados en aerosoles, refrigerantes y solventes, tanto de uso industrial como doméstico.

 

Molina y su colega estadounidense Frank Sherwood Rowland no se limitaron a señalar el adelgazamiento de la capa de ozono sobre la Antártida. En 1974 divulgaron sus teorías en un artículo en la revista Nature: “Los clorofluorocarbonos (CFC), que se habían estado utilizando desde 1940, estaban destruyendo la capa de ozono estratosférico”. Tal capa protege a los seres vivos de los letales rayos ultravioleta provenientes del Sol, lo que justificaba la alarma y la necesidad de tomar medidas. Sin embargo, sus advertencias fueron, en aquel momento, menospreciadas y consideradas excesivas por un sector de investigadores.

 

En 1987 se firmó el Protocolo en Montreal: en el que las naciones fabricantes de CFC se comprometían a detener la producción y a sustituirlo por otros compuestos menos dañinos para el ambiente. En 1995, la Real Academia Sueca otorgó a Mario Molina el Premio Nobel de Química por sus trabajos de química atmosférica, galardón que compartió con Frank Sherwood Rowland.

 

El mismo año en que recibieron el Nobel, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP) premió también a los científicos por su contribución a la protección de la capa de ozono. Mario Molina, falleció el 7 de octubre de 2020.


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