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CAVILACIONES DEL DR CATURRA

Las posadas en nuestra comunidad

 

Cuando era niño, vivía en la calle de Moctezuma, antes conocida como el Barrio del Jazmín, una célebre señora de esa calle, conocida como “La China”, era la figura principal, organizadora de las posadas, recuerdo que nos preparaba, a las chiquillas y chiquillos para llevar a cabo los festejos, los niños teníamos un papel preponderante en estos eventos navideños.

 

En este barrio aún hoy día, se logra ver un elaborado y bonito nacimiento, me vienen a la mente escenas del pasado, de esas cajas que contenían todas las figuras, el papel, la pintura y las edificaciones, que servirían para montar el hermoso pesebre. Se me llenaba el alma de emoción, cavilemos sobre las posadas en nuestra comunidad.

 

Hacíamos ensayos, cánticos, analizábamos los roles para pedir posada o ser quienes recibían a los peregrinos, toda la logística necesaria para tener éxito; se entregaban a cada cual unas hojitas con la letra de los cantos respectivos y sus velas. Desde el día 16 de diciembre hasta el día 24, una casa se ofrecía para la celebración, todos cooperábamos con algo, ponche, pambazos, dulces y piñatas.

 

Recuerdo también que había concursos, carreras de costales, pegarle la cola al burro, carreras de parejas con los zapatos atados, tronar globos en tiempo récord, en fin, toda una gama de pruebas que llevaban a los ganadores a recibir obsequios, y dulces de consolación para los que no lograban ser los primeros, cosas significativas para nosotros, los niños de aquella época.

 

Hoy lamentablemente esa tradición se está extinguiendo, me causa nostalgia al escribir estas notas para usted, darme cuenta que estamos perdiendo la linda costumbre de convivir con motivo de la natividad.

 

Fomentar la comunidad es una buena razón para revivir estas tradiciones, fortalece los lazos entre vecinos, se liman asperezas, se une a la comunidad y se practica la solidaridad, el compañerismo y la convivencia.

 

Preservar estas tradiciones nos hace más humanos para con los otros, se transmiten estos bellos valores de generación en generación, se deja de lado la apatía y la indolencia, aspectos sociales cada vez, lamentablemente más comunes.

 

Se crean recuerdos buenos, véame a mí, recordando estos bonitos momentos infantiles, teniendo a mi familia como centro de estas felices vivencias del pasado, me vienen a la mente mis amigos y vecinos, que estarán en mi memoria hasta el último día de mi existencia.

 

Sí, se promueve la fe, convivir en estas fechas nos hace valorar la importancia de tener creencias y abrazarlas, celebrar la navidad, es en esencia, tener un fin social, fortalecer a la comunidad.

 

Compartir la comida, los dulces, postres y bebidas típicas de estas fechas, darle a todos su parte, ricos o pobres, todos comiendo, degustando lo mismo, fortalecer la cooperación al comulgar.

 

Al festejar las posadas, se promueve de manera necesaria, el sentido de pertenencia, nos sentimos parte de algo, participamos en los trabajos, no sólo en la fiesta, se despiertan emociones y alegrías, nos unimos y acompañamos.

 

Se fomenta la gratitud, las posadas son un excelente momento para dar y recibir, reflexionamos sobre la bendición tener que compartir o que recibir, quizás no tengas bastante para hacer ponche o tamales, pero puedes colaborar con los quehaceres necesarios para lograr la meta del festejo.

 

Me encantaría que todo aquel al que le llegue esta cavilación, sienta la imperiosa necesidad de evitar que esta linda tradición muera, darle fuerza y llevarla a cabo cada año.

 

Mientras le escribo, se me ha antojado un pambazo de frijoles con col y queso o de carne polaca, un ponche de frutas y agarrar a palos una piñata, para lanzarme a pepenar la máxima cantidad posible de dulces. Amable lector, le deseo de corazón una feliz navidad y próspero año nuevo, cavilemos mientras, entonces…


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