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REFLEXIONES

  • hace 19 horas
  • 3 min de lectura

Héctor Hernández Parra

 

La ciudad de Veracruz es conocida como un lugar históricamente destacado. Ha recibido el título de ‘Heroica’ en cuatro ocasiones. Sus habitantes y sus autoridades han padecido, en varias ocasiones, la agresión de tropas extranjeras, además movimientos complicados, que nos hacen valorar la participación popular en defensa de la dignidad y la integridad colectiva.

 

La capitulación del Castillo de San Juan de Ulúa se dio el 18 de noviembre de 1825 y la bandera tricolor ondeó en su asta. Tres días después, un grupo de soldados comandados por el Brigadier Antonio López de Santa Anna expulsó al último reducto español desde 1521, la presencia ibérica en Veracruz llegó a su fin.

 

La Guerra de los Pasteles, un capítulo que movilizó la milicia francesa en 1838 como reclamo de daños a un pastelero asentado en la capital del país, fue el pretexto para la llegada de 10 buques. La misión estaba comandada por el general francés Charles Baudin. Nuevamente salió a la defensa del puerto de Veracruz, el Gral. Antonio López de Santa Anna, el 9 de abril de 1838, después de meses de ataques a la ciudad fue posible volver a izar el lábaro tricolor.

 

La invasión norteamericana el 28 de marzo de 1845, además de anexar a Texas al territorio norteamericano, pretendieron invadir México; por todo ello el puerto de Veracruz es un punto muy sensible en la historia del país.

 

El 9 de marzo de 1847 llegaron 70 buques de la escuadra americana, desembarco de 15,000 soldados. La ciudad padeció una severa destrucción, defendida valerosamente por el pueblo y su ejército.

 

Un ataque del ejército mexicano por el desembarco de un grupo de marines en Tampico fue el motivo por el cual, el ejército y gobierno americanos, rechazaron la disculpa oficial del presidente Victoriano Huerta, por lo que el 21 de abril de 1914 se inició nuevamente otro ataque al Puerto de Veracruz. La Escuela Naval fue defendida; los valientes José Azueta, Virgilio Uribe y Alacio Pérez encabezaron y coordinaron a los cadetes de la Escuela Naval ubicada dentro de la ciudad. Los habitantes de la ciudad vivieron por meses una convivencia, la derrama económica y la solidaridad de los marines con los jarochos, hecho que aún se recuerda.

 

La historia nos ha demostrado cómo el pueblo, en situaciones de peligro, colabora y se entrega para defender la soberanía territorial.

 

Conociendo la historia valoramos la libertad y la identidad nacional.

 

REFLEXIÓN CIUDADANA

 

"Los cuatro acuerdos", es una obra de la autoría del Dr. Miguel Ruiz, una guía práctica para la libertad personal. A continuación, se mencionan algunas de sus propuestas:

 

NO TOMAR LAS ACCIONES Y CONDUCTAS COMO ALGO PERSONAL.

Es la victimización la actitud más fácil cuando nos agreden. El veneno mortal, no nos daña si no lo tomamos. El daño no destruye si lo dejamos pasar. El dolor se evita no aceptando la agresión.

 

DIGNIFICA TUS PALABRAS.

El más difícil de cumplir. Es una muestra de congruencia y certeza, un compendio de valores. Antiguamente quien empeñaba su palabra daba garantía de cabalidad y responsabilidad.

 

NO SUPONGAS.

La suposición es una puerta hacia lo incierto, es la idealización de un acontecimiento que por pereza se da por hecho. La suposición es previa al prejuicio. Es un acontecimiento no concluido.

 

REALIZA TU MAYOR ESFUERZO.

Es una visión de cambio, una oportunidad de mejora continua. En cualquier circunstancia en la vida cotidiana, el mejor resultado llega al darlo todo, en las buenas y por las buenas.

 

La filosofía tolteca propone encontrar la libertad rompiendo ataduras.

 

Un texto disponible para ser leído y de éxito garantizado.

 


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