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POESÍA

  • 27 feb
  • 1 Min. de lectura

No basta que en su cueva se encadene...


No basta que en su cueva se encadene

el uno y otro proceloso viento,

ni que Neptuno mande a su elemento

con el tridente azul que se serene,


ni que Amaltea el fértil campo llene

de fruta y flor, ni que con nuevo aliento

al eco den las aves dulce acento,

ni que el arroyo desatado suene.


En vano anuncias, verde primavera,

tu vuelta de los hombres deseada,

triunfante del invierno triste y frío.


Muerta Filis, el orbe nada espera,

sino niebla espantosa, noche helada,

sombras y sustos como el pecho mío.


José Cadalso y Vásquez

Militar, escritor y poeta español 

Nacido en 1741


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