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POESÍA

Abandonada a su dolor, un día...


Abandonada a su dolor, un día

en que la sombra la envolvió en su velo,

me dijo el corazón que ella vendría

en el milagro espiritual de un vuelo.


Abrí los pabellones solitarios;

iluminé los vastos corredores;

quemé la mirra de los incensarios,

y el frío mármol alfombré de flores...


Llegó, cansada de volar... Yo dije:

Alma, mujer inspiradora, rige

mi vida entera para siempre. Arde


como la mirra el corazón que inmolo...

¡Amor no llega demasiado tarde

a quien se siente demasiado solo...!


Agustín Acosta 

Escritor, poeta y ex senador cubano

Nacido en Matanzas en 1886


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