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EXPRESSO CORTADO

  • hace 2 días
  • 7 Min. de lectura

EGRÉGOR

Gilberto Medina Casillas

 

En mis investigaciones divagantes me encontré con un concepto esotérico de gran calado, es, a manera de símil, un portaviones.

Se trata nada menos que la conceptuación de un ente energético denominado egrégor.

En el esoterismo, un egrégor (del griego ‘έγκρογκορ’, que significa "vigilante" o "despierto") no es un objeto, sino una entidad psíquica autónoma.

 

En términos sencillos: es una "forma de pensamiento" colectiva que cobra vida propia gracias a la energía, las emociones y las creencias de un grupo de personas.

 

Examinemos la naturaleza y las cualidades que se atribuyen al egrégor.

Imagina, amigo lector,  que cada pensamiento es una gota de agua. Un egrégor es el embalse que se forma cuando miles de personas vierten sus gotas en el mismo lugar.

Sus características principales son:

·       Autonomía Energética: Una vez que alcanza una "masa crítica" de creyentes o seguidores, el egrégor deja de ser un simple concepto y empieza a influir de por sí, en sus creadores.

·       Simbiosis: Se alimenta de la atención. Si la gente deja de pensar en él, el egrégor se debilita y eventualmente "muere" o entra en un estado latente.

·       Influencia telepática: Los miembros de un grupo bajo un mismo egrégor suelen experimentar sincronías, estados de ánimo similares o una "mentalidad de colmena".

·       Vibración Específica: No todos son "buenos" o "malos". Su naturaleza depende de la intención del grupo: un egrégor de una orden de sanación será curativo, mientras que uno nacido del odio será destructivo.

·       Enfoque Común: Un grupo de personas se concentra en un objetivo, símbolo o deidad.

·       Carga Emocional: El ritual, el miedo, el fervor religioso o el entusiasmo nacionalista o regional actúan como combustible.

·       Cristalización: La energía acumulada en el plano astral adquiere una identidad propia.

·       Retroalimentación: El egrégor comienza a "susurrar" ideas a sus miembros para asegurar su propia supervivencia.

 

El peligro del egrégor es que el creador se convierta en esclavo de su creación. Cuando dejas de dirigir tu energía y permites que la "corriente del grupo" piense por ti, el egrégor ha tomado el control.

.   .   .

 

Para entenderlo mejor, vayamos de lo esotérico a lo mundano:

 

CONTEXTO

CLASE

DESCRIPCIÓN

Religioso

Deidades

Siglos de oración y fe han creado entidades poderosas que responden a sus fieles.

Institucional

Nación o comunidad

El "espíritu" de un país o una comunidad que hace que la gente sienta patriotismo es un egrégor nacional o local.

Corporativo

Grandes empresas y marcas comerciales

Seguidores "de culto" generan una energía que influye en el comportamiento de consumo.

Espontáneo

Pánico de Masas

Un disturbio crea un egrégor violento que empuja a individuos pacíficos a actuar con agresividad.

 

Eliphas Levi los considera “entes” que deben entenderse como peligrosos –en extremo - a causa de su enorme energía o fuerza que tienen y su absoluta ignorancia de la existencia de lo humano.

En su “Historia de la Magia” dice lo siguiente:

“Porque hay un medio compuesto, un medio natural y divino, a un tiempo corpóreo y espiritual, un dúctil mediador universal, un receptáculo común de las vibraciones móviles y las imágenes formales, un fluido y una fuerza que, en un sentido al menos, puede llamarse imaginación de la Naturaleza. Por mediación de esta fuerza, cada aparato nervioso se comunica secretamente; de allí derivan la simpatía y la antipatía, los sueños, los fenómenos de la segunda visión y de la visión extra natural.”

Y agrega:

“Esta fuerza es ciega, de por sí, pero la dirigen los Egrégores, es decir, los jefes de las almas o, en otras palabras, los espíritus energéticos y activos.”

(Eliphas Levi. “Historia de la Magia”, páginas 15–16)

Aquí la visión “entérica” sin perderse se matiza, pues ya no nos encontramos exclusivamente ante un determinado tipo de seres sino de un “fluido y una fuerza” de la que, obviamente, se componen y dirigen los “egrégores”.

“Pero debe entenderse que la voluntad del hombre modifica las causas ciegas y que un solo impulso iniciado por él puede cambiar el equilibrio de un mundo entero. Si tal es el poder del hombre en el mundo que él domina, ¿cuál deberá ser el de las inteligencias que gobiernan a los soles?

El último de los Egrégores, con un soplo y dilatando de repente las fuerzas calóricas latentes de nuestra tierra, podría destruirla y reducirla a una nube de polvo. Asimismo, el hombre, con un soplo puede disipar toda la felicidad de uno de sus semejantes. Los seres humanos están magnetizados como los mundos; como los soles, irradian su luz particular; algunos son más absorbentes, otros se proyectan más libremente. Nadie está aislado en este mundo; cada uno es una fatalidad o una providencia.algo con ontología propia, precisamente, de ahí derivaría el riesgo para los humanos, del hecho de que pueda tomar sus propias decisiones, derroteros, sin siquiera darse cuenta de la mera existencia humana ni, por supuesto, de las intenciones o voluntad de quien o quienes la hayan convocado y puesto en marcha”.

(Eliphas Levi ‘Historia de la Magia’ pp. 317 – 318)

Esta referencia data del año 1850 define a como creación mental.

La segunda forma de entender la conceptuación de los Egrégor, es a partir de la Magia del Caos. El concepto es diferente, digamos que más psicológico, sería algo definible a partir de lo arquetípico  y de un inconsciente común (Carlos Gustavo Jung). Ahora bien, ese inconsciente debiera surgir a un cierto nivel consciente para poder generar un egrégor — a lo que es surgir desde lo inconsciente o subconsciente al control de lo consciente apunta la técnica de los sigilos perfilada por Austin Osman y ampliamente utilizada en la Magia del Caos.

Sigilos en la magia del caos son símbolos gráficos creados para representar una intención o deseo específico, con el fin de influir en la realidad a través del inconsciente.  La técnica se basa en la idea de que al transformar una frase de intención en un símbolo único (eliminando letras repetidas y reorganizando las restantes), y luego visualizándolo intensamente en un estado alterado de conciencia, se puede "activar" el sigilo y permitir que el subconsciente actúe para materializar el objetivo.

En ese sentido, sería una fuerza mental común la que facilitaría la generación de un egrégor, para lo cual se necesitaría de una invocación colectiva que, más que invocación o evocación de algo preexistente, generaría algo a partir de la voluntad de los participantes.

En la Iglesia Católica, los benedictinos utilizan esta práctica en sus exorcismos.

En tiempos recientes el egrégor puede considerarse como una manifestación de la mente colectiva en sus múltiples racimos. De este modo el nivel profundo de egrégores arquetípicos y raciales es llamado el “Inconsciente Colectivo". De igual manera psicólogos sociales han  vinculado la noción de egrégor con el fundamento de la teoría genética moderna, una idea replicante que se extiende en una cultura como si tuviera vida propia.

En fuentes corrientes, como Wikipedia y las I.A., se señala que estas "entidades psíquicas autónomas" provienen de "los pensamientos de un grupo de personas", que pueden considerarse también similares a las “comunidades” y a las "corporaciones" en tanto a la relación simbiótica que forman el egrégor.

Pongamos etas ideas en el ‘tubo de ensayo’.

Al egrégor se le supone un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico las reacciones del pensamiento en diferentes ‘lugares’, según los estados de conciencia humanos. Así, al Egrégor se le conceptúa esotéricamente como un ente primordial formado por una agrupación de almas en un todo de sustancia mental o psíquica.

Los antiguos consideraban al Egrégor un ser vivo con fuerza y voluntad propias generadas a partir de sus creadores o alimentadores, pero independiente de las de cada uno de ellos. (Pienso en los dioses del Olimpo)

En el plano racional a los egrégores se les entiende como formas psíquicas que tienen que ver con estados de conciencia humanos.

Es un ‘ser psíquico’ de carácter colectivo; un campo de influencia común, es un fluir sutil, invisible y elástico que ocupa espacios y que transmite energías creadas por un modo de pensar, de sentir o de actuar de los seres humanos. Es un “ente” real, sensible y actuante, aunque imponderable, que permite tener a los corazones sintonizados.

Es un alma grupal, un arquetipo que dirige el destino de la comunidad.

Es innegable su poder por la consolidación de lazos entre el individuo y el grupo integrando al primero a un registro del inconsciente colectivo.

Si algunas personas se reúnen y emiten vibraciones fuertes e idénticas por pensamientos de la misma naturaleza, formarán uno por energía positiva o negativa, según sea el género de los pensamientos emitidos, el egrégor creado con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y de acuerdo a ellos, reaccionará sobre nosotros.

Es decir; todo impulso vital o substancial que surge de individuos o de comunidades produce una reacción en el espacio que provoca la forma psíquica de un egrégor, que se establece alrededor de las personas, de los hogares, de templos, de instituciones, etc.

El egrégor se realimenta de las mismas emociones que la crearon, y a quienes la engendraron, se les induce a producir repetidamente las mismas emociones. (Inevitablemente pienso en las misas católicas, sesiones espiritistas (espiritualistas se les llama hoy día), congregaciones pastorales cristiana, reuniones masónicas, ‘juntas’ de los alcohólicos anónimos, los honores a la bandera en la escuela primaria, las manifestaciones callejeras, las barras (hinchas) ruidosas de los fanáticos del fútbol. El actuar coordinado de batallones y ejércitos en guerra. Los campamentos de  ‘médicos sin fronteras’, las instalaciones para refugiados que huyen de las guerras o conflagraciones, los comedores para indigentes, atendidos por voluntarios.

Los distintos tipos de egrégores cualifican la vida de individuos y de los grupos que los produjeron para efecto de sus habituales trabajos y estados de conciencia concomitantes.

Los hay que provenientes del pasado y aún continúan proyectando energías. Otros, de carácter reciente generan un poder muy notorio en la vida actual determinando los aspectos sociales, políticos, culturales, de las distintas naciones y regiones.

Como lo ven los esotéricos y ahora lo consideramos en perspectiva los científicos sociales, el Egrégor es un ‘Ente’, fruto de sinergismo de personas reunidas en la práctica de un ritual, una misión, un propósito común, el cual se ‘consolida’ como energía psíquica e influye de forma objetiva en el plano donde se manifiesta.

La fantasía esotérica es que, en primer lugar definen este proceso como ‘ente’ y lo dotan  de consciencia propia.

Es como si un arquetipo de C. G. Jung, cobrara conciencia de sí y de los humanos que le concibieron y se relacionara de una forma u otra con el mundo que le rodea.

Este extraño concepto, es asombroso en el planteamiento esotérico y connivente en cuanto a la idiosincrasia de los pueblos.

 

Es cuánto.


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