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EDITORIAL

  • 29 may
  • 2 min de lectura

En el Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio de cada año, con la finalidad de promover la conciencia ecológica, impulsar políticas públicas y motivar a gobiernos, empresas y ciudadanos a tomar acciones por el bien del planeta.

 

Lamentablemente, la percepción de simulación gubernamental y la falta de presupuesto, relegan estos temas. Con una calificación de 69.7, México ocupa el lugar 80 global, con metas ambientales en focos rojo y naranja. Por lo que México enfrenta retos críticos para cumplir la Agenda 2030.

 

Algunas de las metas en territorio nacional, contenidas en dicha agenda de la ONU, es decir, Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Ambientales en México, son:

 

-        ODS 6 Agua limpia: Graves crisis de sequía y estrés hídrico. Las cuencas en diversas zonas, como Coatepec, sufren por deforestación y contaminación.

-        ODS 13 Acción por el clima: México se comprometió a reducir 140 millones de toneladas de CO2 para el 2030, aunque el cumplimiento es cuestionado.

-        ODS 15 Vida de ecosistemas terrestres: La meta de proteger el 30% de los ecosistemas terrestres y marinos enfrenta el desafío histórico debido a los cambios de uso de suelo y la tala ilegal.

 

La sustentabilidad está marginada, fue expulsada del discurso político y languidece en el debate público. El gobierno federal, a casi dos años y medio de llegar al poder, confirma que esta no forma parte activa de su programa, sino que la considera secundaria. También ha dejado de lado la calidad ambiental del desarrollo.

 

En este día seguramente habrá celebraciones y festejos por parte del gobierno, pero está pendiente un examen crítico sobre la política ambiental en el país. México debe enfocarse en cumplir con los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, lo cual poco se discute, poco se hace y menos se vigila.

 

Hoy es difícil imaginar en el mundo un proyecto que no integre la protección de los ecosistemas y sus servicios, lleve un compromiso con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero o asuma que el bienestar social exige limpiar el aire, asegurar agua limpia y sanear cuencas hidrológicas, entre otros propósitos.

 

De hecho, no puede hablarse de una estrategia de desarrollo si está fuera la sustentabilidad, y esto es justamente lo que ocurre en México. La crisis ambiental en la región de Coatepec y Veracruz evidencia la distancia entre los compromisos oficiales y la realidad.


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