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Silencio oficial por las manchas De crudo en la costa veracruzana

  • hace 31 minutos
  • 2 Min. de lectura

Mientras las redes sociales se inundan de imágenes que muestran manchas negras y fauna impregnada de crudo en diversas playas de la entidad, la gobernadora Rocío Nahle García mantiene una postura de negación tajante. En sus declaraciones más recientes, la mandataria ha minimizado los reportes de grupos ambientalistas y pescadores, asegurando que las costas de Veracruz se encuentran "limpias" y libres de afectaciones por derrames de petróleo.


La administración estatal ha calificado los avistamientos como "eventos aislados" o, en casos más drásticos, ha sugerido que se trata de sargazo o residuos naturales. Sin embargo, la evidencia técnica parece contar una historia distinta. Especialistas en oceanografía y organizaciones civiles han señalado que el espesor y la consistencia de los residuos hallados en zonas como Coatzacoalcos, Alvarado y la zona conurbada Veracruz-Boca del Río corresponden inequívocamente a hidrocarburos procesados.


"Negar la evidencia no detiene la toxicidad. La falta de un protocolo de remediación inmediata por parte del Estado solo agrava el impacto en los ecosistemas manglares", señaló un biólogo marino consultado de forma anónima por temor a represalias administrativas.


La postura de la gobernadora no solo ha despertado críticas en el sector ambiental, sino también en el turístico y pesquero. Los pescadores locales reportan una caída en la captura debido a la contaminación de las redes, mientras que los prestadores de servicios turísticos temen que la "negativa oficial" impida que se activen fondos de emergencia para la limpieza de las playas antes de las temporadas altas.


La falta de transparencia sobre el origen del derrame —que algunos vinculan a fallas estructurales en plataformas de la Sonda de Campeche o a fugas en ductos marinos de Pemex— deja a la ciudadanía en la incertidumbre. Al no reconocer el problema, el gobierno estatal evita también la responsabilidad de exigir cuentas a la paraestatal.


Mientras el gobierno estatal no presente estudios de laboratorio independientes que respalden su postura, las manchas en la arena seguirán siendo el testimonio mudo de una crisis que el poder se niega a ver.


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