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REFLEXIONES

  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

Héctor Hernández Parra

 

La rehabilitación de la casa ubicada en la 1ª calle de 5 de mayo donde fue habitada por el matrimonio formado por el apreciado cirujano dentista Ernesto Cuevas Zaldo y la Sra. Leonor Salmones pronto albergará un nuevo negocio relacionado con el turismo CAFE-BAR.

 

La fachada, los interiores reciben los últimos toques para el inicio de actividades. Los habitantes de la avenida ubicada en el primer cuadro del Pueblo Mágico partiendo del Parque Hidalgo con dirección al Puente La Granja se preguntan quién ha integrado la recolección de firmas que complementan la anuencia que complementa la tramitología del caso.

 

Hasta el momento no se tiene conocimiento de la recopilación de los autógrafos de quienes están de acuerdo de la operación del Café Bar.

 

La aparición de negocios de temporada como un lugar denominado “MONA LISA” con venta de cerveza y alimentos; la intempestiva desaparición de la pulquería “LA BENDITA” que operaron sin anuencia vecinal ni documentación.

 

Lo anterior contrasta con la política de cero tolerancias y el plan de orden prometido a los votantes que confiaron y beneficiaron a la nueva administración municipal.

 

Otra patada en la espinilla de los ediles será la que brinden habitantes de la calle Los Pinos en Campo Viejo por la operación de un salón que cobijó las reuniones de campaña del ejecutivo municipal y que el descontento vecinal ha activado la protesta ciudadana.

 

Se comenta que es evidente el pago de favores electorales. La capa de la impunidad no podrá cobijar a todos. A menos de un año la confianza se fractura, tal vez no alcanzaran bailes populares, ni orquídeas que tapen el arrepentimiento electoral.

 

Los vecinos solicitan el ejercicio de la Normatividad sin privilegios, sin compromisos.

 

REFLEXIÓN CIUDADANA

 

Una sugerencia para el Ayuntamiento coatepecano en funciones sería generar una política pública que pueda dotar a los ciudadanos de una lámpara portátil de pilas para que los transeúntes puedan caminar por las banquetas durante las noches sin riesgo de tropezar con escalones, zanjas, hundimientos, socavones y evitar caídas y resbalones que lesionen a personas que deben transitar en la oscuridad de nuestras calles, barrios y colonias.

 

Seguramente esta medida será más fácil de implementar, está demostrado que iluminar las calles de un pueblo no es cosa fácil para quienes administran el servicio.

 


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