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¿QÚE ES LA CIENCIA FICCIÓN? IV

  • hace 5 horas
  • 3 min de lectura

En apariciones anteriores de esta columna hemos hablado sobre los orígenes de la ciencia ficción a lo  largo del siglo XIX como un género literario caracterizado por  enfocar su narrativa en la hipotética utilización de avances científicos –ya sean reales o ficticios-  y sus consecuencias.         

          Asimismo hemos destacado la obra literaria de Mary Shelley, Julio Verne y H. G. Wells como los tres grandes pioneros de este género con sus novelas Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), De la Tierra a la Luna (1865) y La máquina del tiempo (1895) respectivamente.

          A fines del siglo XIX apareció un nuevo arte –surgido de un avance tecnológico relacionado con la fotografía- este fue la cinematografía, desarrollada por los hermanos franceses Auguste Marie y Louis Jean Lumière, quienes inventaron el cinematógrafo, aparato que era cámara y proyector de película a la vez.

Los Lumière presentaron su primera proyección pública comercial el 28 de diciembre de 1895 para alrededor de 40 espectadores y parientes invitados; esta proyección es considerada tradicionalmente como el  momento en que nació el cine. Aunque previamente habían realizado proyecciones de carácter privado y científico -como la exhibición del 22 de marzo de 1895 en la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional en París- fue el evento de diciembre en el Salon Indien del Grand Café de París el que pasó a la historia como la primera sesión de cine comercial.

En pocos meses la “novedad científica” de los Lumière pasó a convertirse en el fundamento de una industria del entretenimiento que aun hoy es uno de los espectáculos más populares del mundo, una industria que genera ganancias millonarias, que crea ídolos de la actuación, que se nutre de los avances de la tecnología para producir películas cada vez más impactantes, y que ha sido llamada acertadamente “El séptimo arte” y “La fábrica de sueños”.

Tan sólo siete años después del histórico evento de los Lumière en el Grand Café el ilusionista y productor de espectáculos francés Georges Méliès, quien era uno de los asistentes a la presentación del cinematógrafo y quedó convencido de las posibilidades comerciales del invento, dirigió y presentó al público la que es considerada la primera película de ciencia ficción en la historia del cine: Viaje a la Luna, que  rodó en el primer estudio cinematográfico de la historia, un invernadero de cristal para conseguir la mayor cantidad de luz posible, además de proteger al equipo de las inclemencias del clima, usando sus conocimientos de prestidigitación para crear los primeros efectos especiales en la historia del cine.

Estrenada el 1 de septiembre de 1902, tuvo su primera función pública en el Teatro Robert-Houdin, ubicado en el Boulevard des Italiens de París, Francia. El guion fue escrito por el director y por su hermano mayor Gaston Méliès, inspirado en una amplia variedad de fuentes entre las que destacan De la Tierra a la Luna de Julio Verne, y Los primeros hombres en la Luna de H. G. Wells. La película –muda y en blanco y negro- dura apenas unos 14 minutos y narra la aventura de un grupo de astrónomos que viaja a la Luna en una cápsula impulsada por cañones, donde se encuentran con los selenitas o habitantes de la Luna  logrando escapar de ellos y volver a la Tierra, donde la cápsula cae al mar y es rescatada por un barco.

Tenemos así que el cine se convirtió desde sus inicios en el vehículo que transportó a la ciencia ficción de la literatura al entretenimiento de las grandes audiencias en salas de cine y teatros. No es exagerado afirmar que mucho de la historia del cine como arte e industria se entrelaza con la historia de la ciencia ficción, y que aquellas primeras películas han dejado su marca en las producciones actuales, tal es el caso de Metrópolis (1927) del director austriaco Fritz Lang, cuyos conceptos de urbanización futurista, de sociedad distópica, de opresión de  la clase obrera,  y de una heroína como redentora social y salvadora de la ciudad han influenciado a los directores de cintas contemporáneas como Blade Runner (1982) de Ridley Scott, GATTACA (1997) de Andrew Niccol o Ex machina (2015) de Alex Garland, por mencionar sólo tres de una larguísima lista de cintas de este género.

Por el momento haremos una pausa, para volver en la siguiente edición de este segmento abordando el impacto de la ciencia ficción a través de un tercer medio: el de la televisión.  

Valente Salazar Diaz                        

Colaborador


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