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¿Qué es una mutación genética? (VI)

  • hace 11 horas
  • 2 Min. de lectura

En la anterior aparición de esta columna comenzamos a exponer la relación que existe entre las mutaciones genéticas y la evolución de las especies. Así, señalamos que aunque la teoría evolutiva de Darwin se mantiene hasta hoy como el paradigma central de las ciencias naturales -e incluso de las ciencias en general- al momento de su publicación exponía un proceso evolutivo lento y gradual, que dependía fundamentalmente de la competencia entre los individuos de una especie y de su adaptación a las condiciones del ambiente.

           Sin embargo, el avance de las ciencias que se relacionan con el estudio de la evolución (Paleontología, Geología, Ecología y principalmente la Genética) a partir de inicios del siglo XX, nos ha proporcionado una nueva imagen de la evolución biológica como un proceso acelerado por mutaciones benéficas o favorables, y no lento y gradual como Darwin lo suponía en su época.

          Las mutaciones favorecen la evolución al ser la materia prima de la variabilidad genética. Al alterar el ADN, crean nuevas variantes génicas (alelos) que, si son heredables (germinales) y ventajosas, permiten a los organismos adaptarse a su entorno, sobrevivir y reproducirse con mayor éxito, siendo seleccionadas por la selección natural. Sólo de esta forma es posible explicarse el acelerado surgimiento y diversificación de grupos de especies que han dado origen a la enorme biodiversidad actual, que comprende alrededor de 1.300,000 especies registradas aunque se estima que en total su número puede ser cercano a los nueve millones de especies, distribuidas tradicionalmente en cinco reinos:

1)    Monera, que incluye a las arqueobacterias y eubacterias

2)    Protista, que comprende a los protozoarios y algas

3)    Fungi, que incluye a los hongos

4)    Plantae, donde se reúnen todas las especies de vegetales

5)    Animal, en el cual está incluida también la especie humana

Hay que considerar además que las especies actuales son sólo un 1% del  total  de especies que han evolucionado y han desaparecido a lo largo de la historia de la vida en la tierra, que comenzó hace unos 3500 a 4000 millones de años.

          Así pues, las once mil especies de aves que hoy conocemos en el mundo son el resultado de mutaciones drásticas de un grupo de dinosaurios hace unos 165 millones de años, y nuestra propia especie humana apareció sobre  la Tierra hace apenas unos 300,000 años, presentando un genoma distinto al de sus antecesores los hombres de Neandertal.

          En ocasiones a la palabra mutación o al adjetivo mutante se les da una connotación negativa, derivada tanto del impacto que tienen en la salud algunas mutaciones subletales y letales, como de las novelas y películas de ciencia ficción que nos representan como mutantes a verdaderos monstruos.

          No obstante es bueno recordar que algunos rasgos físicos como los ojos heterocrómicos o los mechones blancos en el cabello son mutaciones inofensivas e incluso atractivas. Por otro lado mutaciones benéficas y no tan evidentes, como la inmunidad natural a algunas enfermedades virales, representan una gran ventaja adaptativa para sus portadores.

          Me despido de ustedes deseándoles un buen fin de semana.

 

Valente Salazar Díaz

Colaborador


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