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PSICOLOGÍA CON ÁNGELES

  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

¿Y si no es solo cansancio? La depresión también sonríe.

"Solo estoy cansado."

"Se me va a pasar."

"Así soy yo."

Son frases que muchas personas repiten durante meses o incluso años sin imaginar que podrían estar viviendo una depresión.

Existe la idea de que una persona con depresión permanece todo el día en la cama, llora constantemente, deja de comer o duerme demasiado. Sin embargo, esa es solo una parte de la realidad. La depresión puede ser mucho más silenciosa.

Hay personas que todos los días se levantan para trabajar, estudian, cuidan de sus hijos, cumplen con sus responsabilidades e incluso hacen reír a quienes las rodean. Pero cuando llegan a casa sienten un vacío difícil de explicar. Todo les cuesta más. Se sienten agotadas, aunque hayan descansado, dejan de disfrutar aquello que antes les hacía felices y comienzan a vivir por inercia, como si únicamente sobrevivieran.

La depresión no siempre se refleja en lágrimas. A veces se manifiesta con irritabilidad, poca paciencia, dificultad para concentrarse, aislamiento, falta de motivación, sentimientos de culpa, baja autoestima o la sensación constante de que "algo no está bien", aunque aparentemente no exista una razón.

También existe una forma de depresión llamada distimia o trastorno depresivo persistente. En estos casos, el desánimo no suele ser tan intenso como en una depresión mayor, pero permanece durante años. La persona se acostumbra a vivir con poca ilusión, con una energía limitada y pensando que simplemente tiene un carácter negativo o que "así le tocó vivir". Sin saberlo, ha normalizado un sufrimiento que tiene tratamiento.

Como psicóloga, una de las frases que más escucho en consulta es: "Pensé que era normal sentirme así." Y quizá ese sea el mayor problema de la depresión: muchas personas no saben que la tienen porque aprendieron a funcionar con ella.

La salud mental merece la misma atención que la salud física. Así como acudiríamos al médico si un dolor persistiera durante meses, también es importante pedir ayuda cuando el sufrimiento emocional deja de ser pasajero y comienza a robar la tranquilidad, la esperanza y el deseo de disfrutar la vida.

Si al leer estas líneas te identificaste o pensaste en alguien cercano, no lo ignores. La depresión no es una señal de debilidad ni una falta de voluntad. Es un problema de salud mental que puede tratarse y del que es posible recuperarse con el apoyo adecuado.

A veces, la persona que más necesita ayuda no es la que más llora, sino la que aprendió a sonreír mientras cargaba con su dolor.

Psic. Ingrid Ángeles.


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