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Persisten denuncias por deficiencias en la Clínica 11 del IMSS en Xalapa

  • hace 12 horas
  • 2 Min. de lectura

Lo que debería ser un centro de alivio y sanación se ha convertido, para cientos de derechohabientes, en un escenario de frustración y espera interminable. La Clínica 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en la capital del estado, continúa bajo el escrutinio público tras una nueva ola de quejas ciudadanas que denuncian un servicio que califican como "deplorable".

 

Un lector de Semanario ESPRESSO, coatepecano a punto de jubilarse, tuvo que padecer este calvario debido a un padecimiento vesicular, viviendo en carne propia las serias deficiencias por la que atraviesa esta, otrora, prestigiada clínica. “Me tuvieron sentado como 20 horas en una silla en los pasillos, luego de mi cirugía, fueron más de 10 horas para darme de alta, están hechos bolas los doctores, un desorden total, mala coordinación y una desorganización sorprendente”.

 

No solo este lector se queja, durante las últimas semanas, pacientes y familiares coinciden en que la problemática no es nueva, pero sí se ha agudizado de forma alarmante. Entre los señalamientos más recurrentes destacan:

 

Saturación en Urgencias: Tiempos de espera que superan las ocho horas para recibir atención primaria. Desabasto de Insumos: Reportes de falta de medicamentos básicos y materiales de curación, obligando a los familiares a adquirirlos por cuenta propia. Diferimiento de Citas: Consultas con especialistas que son programadas con hasta seis meses de retraso, comprometiendo la salud de enfermos crónicos. Trato Indigno: Quejas directas contra el personal administrativo y de enfermería por falta de empatía y protocolos de atención deficientes.

 

A pesar del incremento en las denuncias, la delegación Veracruz Norte del IMSS no ha emitido un comunicado oficial que detalle un plan de contingencia para atender el rezago. Fuentes internas, bajo condición de anonimato, sugieren que la infraestructura de la Clínica 11 ha sido superada por la demanda poblacional de Xalapa y sus municipios aledaños, sumado a un presupuesto que resulta insuficiente para cubrir las necesidades operativas reales.

 

Mientras tanto, la ciudadanía exige una intervención inmediata de las autoridades federales. La salud, coinciden los afectados, no debería ser un privilegio condicionado a la paciencia, sino un derecho humano ejercido con dignidad y eficiencia.


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