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Nicolás Copérnico: el clérigo que inclinó la balanza a la Ciencia

Por Luis Gómez

Introvertido y reservado, Nicolás Copérnico, pasó la mayor parte de su vida al estudio del firmamento. Nació el 19 de febrero de 1473 en Toruń, Polonia. Es considerado el iniciador de la Revolución Científica, que acompañó al Renacimiento europeo y que generaría un impacto en importantes figuras como Galileo Galilei e Isaac Newton. Esta trajo consigo un profundo cambio en las convicciones filosóficas y religiosas. El trabajo de Copérnico trascendió en la astronomía, la ciencia; pero, además, marcó un hito en la historia de las ideas y la cultura, cambiando la perspectiva con su teoría heliocéntrica.


Todo su trabajo de años, recae en “De revolutionibus orbium coelestium” (Sobre las revoluciones de los orbes celestes), publicado en 1543; obra en la que expone su teoría de que los astros giran alrededor del sol, contraponiéndose a la creencia de que la tierra estaba al centro del universo y los demás astros giraban alrededor suyo. Esta idea estaba vigente desde el siglo II a.C., y fue impulsada por Claudio Ptolomeo, astrónomo y científico greco-egipcio.


La teoría de Copérnico se basaba en observaciones y cálculos matemáticos; también en ideas filosóficas, como que el círculo “es la forma más perfecta de todas”. El astrónomo creía en un universo finito, y muy grande, conformado por ocho esferas concéntricas girando en torno al sol.


Copérnico murió el 24 de mayo de 1543, en Frombork, Polonia. Cuenta la leyenda que, en su lecho de muerte, le acercaron un ejemplar de “Sobre las revoluciones de los orbes celestes”; al verlo por fin publicado, el astrónomo sólo suspiró y falleció.

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