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IMPULSO SOCIAL

  • hace 5 días
  • 1 Min. de lectura

¡Qué tal, amigos lectores! Les saludo nuevamente con cariño y respeto.

A mis 25 años siempre he escuchado que los jóvenes somos “el futuro”, esa frase me ha parecido una forma elegante de pedirnos que esperemos nuestro turno, que observemos y que dejemos las decisiones importantes para después.

Desde este espacio quiero proponer una visión distinta, como parte de esta generación que creció entre crisis y cambios tecnológicos acelerados, entendemos que la sociedad no se transforma con buenas intenciones guardadas en un cajón, sino que se transforma con participación activa. Participar no es solo dar un like o compartir una opinión en redes sociales, es ensuciarse las manos en la colonia, es proponer soluciones éticas en nuestros trabajos y es exigir espacios reales en la toma de decisiones de nuestra comunidad.

El verdadero valor de nosotros los jóvenes no reside solo en nuestra energía, sino en nuestra capacidad de cuestionar lo que parece fijo.

Tenemos la frescura para proponer una cultura de paz, basada en el respeto mutuo. Somos nosotros quienes podemos inyectar integridad y ética a los proyectos que emprendemos, demostrando que el éxito personal va de la mano con el bienestar colectivo.

Este espacio también es una invitación para mis contemporáneos y un puente para todas las generaciones, a mis 25 años estoy convencido de que el impulso social que necesitamos nace de nuestra voluntad de actuar hoy mismo. No somos el relevo que viene, somos los arquitectos que ya estamos construyendo nuestro porvenir.

Muchas gracias, nos leemos en la próxima


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