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FILOSOFÍA CLÁSICA

  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

La esperanza.-

 

De acuerdo al calendario, cada 12 de julio se celebra el Día Internacional de la Esperanza. Pero, ¿cómo se define la esperanza desde diversos enfoques?

 

En filosofía, la esperanza se define como el deseo de un bien futuro, posible pero difícil de alcanzar, acompañado de la creencia racional de que su realización es factible. A diferencia de la ilusión pasiva, la esperanza es una fuerza motriz activa que impulsa la acción y orienta al ser humano hacia la trascendencia.

 

La concepción de este concepto varía según el enfoque filosófico:

 

1. La tradición clásica (El sueño lúcido).- Para Aristóteles, la esperanza es “el sueño del hombre despierto”. En lugar de una ensoñación pasiva o ingenua, la concibe como una visión racional y consciente del futuro que permite al ser humano crear una nueva realidad y orientar sus acciones.

 

2. Escolástica (Virtud y deseo).- Para Santo Tomás de Aquino, la esperanza es una pasión o deseo de un bien difícil pero alcanzable. Cuando este deseo se estabiliza y se fundamenta, se convierte en una virtud, teologal, una disposición sólida que da magnanimidad y fortaleza al individuo para perseverar.

 

3. Existencialismo y Fenomenología (Creación de sentido).- En la filosofía contemporánea, pensadores como Albert Camus ven la esperanza no como una certeza, sino como un acto de rebeldía y creación vital. Frente a un mundo a menudo absurdo o carente de sentido, asumir la esperanza es una elección consciente de acción. De manera similar, autores existencialistas la tratan como una experiencia fundamental que moviliza la existencia y cuestiona sobre el sentido de la vida.

 

4. Filosofía de la Utopía y el Progreso.- Para Ernst Bloch (autor de El principio Esperanza), es una de las categorías más fundamentales del ser humano. Bloch sostiene que el motor de la historia y el pensamiento humano es el anhelo utópico; la esperanza no es una simple expectativa, sino una fuerza revolucionaria y transformadora que impulsa a la humanidad hacia adelante para construir un futuro mejor y más justo

 

Sin que se entienda como un conformismo pasivo o un ‘todo se arreglará’ ilusorio, la esperanza es un estado de paciencia activa y valiente, que no cede al desánimo.


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