

21 de junio.- Inicia el verano
El verano comienza astronómicamente el 21 de junio en el hemisferio norte. Este evento, conocido como solsticio de verano, marca también el día más largo del año y la noche más corta. Inicia la segunda estación de año.




EL ORDEN NATURAL
Gilberto Medina Casillas
Les di de comer a mis gatas y una se retiró dejando su plato aún con comida, la otra gata se dirigió al plato de su compañera y empezó a comer, entonces yo, llevado por el impulso de ‘imponer justicia’, tontamente, hice que la gata regresara a su plato.
Luego que lo hube hecho sentí una sensación parecida al remordimiento, entendiendo que yo había alterado el orden natural.
Entonces decidí investigar al respecto, no de mi acción, intrascendente, sino qué es el orden natural, cómo se contextualiza.
Vayamos a la academia y obtengamos las definiciones convencionales sobre este tema.
El orden natural es un concepto filosófico y científico que describe la disposición de las cosas y los seres según las leyes inherentes a la naturaleza, independientes de la intervención humana o de seres extraterrestres.
Se entiende como un equilibrio intrínseco donde cada elemento tiene un propósito y una función.
El concepto suele abordarse desde dos perspectivas clave:
1. En la filosofía y la ciencia jurídica, el orden natural es la fuente moral de la que se derivan las leyes universales y los derechos inherentes al comportamiento humano, lo que se conoce como derecho natural. Esta perspectiva sostiene que la justicia y la ética se descubren observando este orden, antes de crear las leyes humanas, que constituyen lo que los juristas llaman derecho positivo.
2. En la ecología el orden natural se constituye según los ecosistemas y ciclos biológicos, los cuales funcionan de manera autorregulada manteniendo así, el equilibrio del planeta.
Por otra parte, en muchas tradiciones, el orden natural está dado mediante la creación y el diseño providencial estructurado por una fuerza superior: Dios, en el monoteísmo hebreo, islamita y cristiano.
Bien, el orden natural es autónomo, constante y con regulaciones inherentes a sí mismo. Entonces, la historia, el desempeño civilizado del ser humano, suele no respetar y hasta contradecir al orden natural, llevado por objetivos sociales, políticos y económicos, de acuerdo al momento histórico y localización geográfica de las sociedades humanas.
Voy a adentrarme más en este fascinante tema, que todos damos por hecho pero que nadie entiende cabalmente, por lo menos yo no.
En su esencia más pura, el orden natural es la idea de que el cosmos no es un caos, sino un sistema estructurado que se rige por leyes intrínsecas, pautas racionales y un equilibrio preexistente. No es una invención humana; es algo que descubrimos.
Voy a delinear el concepto ‘orden natural’ rastreándolo a través de los siglos del pensamiento humano.
En la antigüedad clásica occidental, para los griegos (especialmente los estoicos), el universo estaba impregnado de Logos (una razón cósmica). El orden natural es tanto físico como moral. Vivir conforme a la naturaleza era la cumbre de la virtud.
Durante la Escolástica Medieval filósofos como Tomás de Aquino transformaron el concepto. El orden natural pasó a ser el diseño de la mente divina plasmado en la creación. La "ley natural" era la participación de la criatura racional, el ser humano ‘per se’ en la ley eterna de Dios.
A partir del periodo histórico conocido como la Ilustración y más adelante ya en la Modernidad la revolución científica descifra al orden natural matemática y mecánicamente, el mejor ejemplo es Isaac Newton, quien buscaba respuestas entre las bambalinas del escenario del universo.
Paralelamente, filósofos, como John Locke, argumentaron que existen derechos humanos innatos (libertad, vida, propiedad) que emanan de la propia naturaleza humana, previos a cualquier gobierno o estado.
En estos tiempos el hombre convivía con el orden natural, intentaba entenderlo, descifrarlo, conocerlo.
Acerquémonos un poco más a este polisémico concepto.
Para la filosofía y la literatura, el orden natural posee ciertos atributos que lo vuelven un concepto tan atrayente como complicado.
Me gusta el enfoque que dan los filósofos presocráticos Tales de Mileto y Heráclito, para caracterizar al orden natural.
· Las leyes están dentro de las cosas, inmanencia, no flotando fuera de ellas.
· Universalidad y permanencia: No cambia con las fronteras geopolíticas ni con las modas intelectuales.
· Armonía dinámica: El orden natural no es estático, en la biología y la física incluye la entropía, el cambio, la vida y la muerte, pero siempre bajo un equilibrio ecológico y sistémico.
Sin embargo, ante el orden natural, ontológicamente, enfrentamos una ambigüedad moral, que es una trampa polisémica, pues sometemos al orden natural a diversas interpretaciones.
Sin embargo, el orden natural se hace visible en las leyes de la termodinámica, los patrones fractales de un copo de nieve, los ciclos del agua y el nitrógeno, las órbitas planetarias, el universo inconmensurable. Y en el ser humano, se manifiesta en nuestra biología, el imperativo ético de autopreservación y la empatía que nos empuja a la socialización. Y el lenguaje como atributo del pensamiento.
Como escritor, veo el "orden natural" no como una cárcel de reglas rígidas, sino como un lienzo.
La grandeza del ser humano radica en su capacidad de ir más allá de la mera naturaleza biológica.
Si bien la naturaleza nos da cuerdas vocales, nosotros hablamos, nos da un encéfalo con el cual o mediante el mismo, inventamos cosas, producimos y recitamos la poesía.
La naturaleza nos da instinto de supervivencia, pero nosotros somos capaces de dar la vida por un ideal.
¡Córcholis!
Empero, la confusión trágica ocurre cuando el ser humano cree que su soberanía cultural con una potencia absoluta e imparable.
Creer que podemos operar completamente fuera o en contra del orden natural (físico, ecológico o ético) es caer en la ‘hibris’ griega (el orgullo desmedido).
De todos modos, la naturaleza no castiga ni premia; simplemente tiene consecuencias. Al final, cada acción histórica que contradice el orden profundo de las cosas es un boomerang que tarde o temprano regresa a nosotros y nos golpea severamente.
De este modo, cuando la conciencia humana se descubre a sí misma en un universo gobernado por un orden indiferente (cosmología) y dotada a un cuerpo biológico finito que lucha entre la unidad y la diversidad, nace el gran drama del hombre moderno.
“Ser o no ser”, dice Shakespeare a través de Hamlet, su personaje.
. . .
Para analizar la conducta humana en su relación con el «orden natural», la filosofía y la ciencia deben abandonar las visiones idílicas. La conducta humana no está simplemente "dentro" o "fuera" de la naturaleza; es una fuerza que coopera con ella, la manipula y, al mismo tiempo, se constriñe a sus límites.
Me viene a la mente Spinoza y su concepto de Dios en todo.
Si cruzamos la mirada biológica (unidad y diversidad) con la cosmológica (leyes universales e indiferencia), la conducta humana revela una estructura dialéctica. No somos espectadores del orden natural: somos su manifestación autoconsciente.
Las leyes de la cosmología nos dicen que somos insignificantes; las leyes de la biología nos recuerdan que somos efímeros y que estamos hechos del mismo código que el resto de los seres vivos. Pero la literatura toma esa insignificancia y esa finitud para construir belleza.
Al escribir o al leer, bailar o escuchar música, o al presenciar una obra de teatro; el ser humano se afirma como quien es y debería ser, aunque el orden natural del cosmos sea indiferente, nuestro orden humano hecho de palabras, arte, memoria y significado, es sagrado para nosotros.
La conducta humana, por lo tanto, no depende de una fuerza alienígena externa a la naturaleza; es la propia naturaleza habiendo adquirido el peligroso y hermoso don de la libre elección.
Nuestro mayor desafío filosófico y práctico no es "dominar" el orden natural, sino sincronizar nuestra inmensa libertad cultural con las leyes inquebrantables del cosmos y de la vida.
. . .
En 1979, en Tepic Nayarit escribí:
“El Universo se ha hecho de una voz
Con la conciencia humana”.
Y añadí:
“Los poetas somos la voz del mundo”.
He construido una tabla con el tipo de conductas que el ser humano colectivamente, como sociedad y civilización, adopta ante el orden natural y la prognosis de sus consecuencias.
No es exhaustivo, pero sí indicativo.
Tipo de Conducta | Relación con el Orden Natural | Manifestación Histórica | Resultado a Largo Plazo |
Coherente (Adaptación) | Acepta las leyes naturales y se integra en sus ciclos. | Sociedades con filosofías congruentes con nuestra condición biológica, prefiriendo la medicina preventiva el desarrollo sustentable y sostenido. | Armonía y Permanencia: Continuidad de la especie dentro del equilibrio del sistema-Tierra. |
Trascendente (Cultura) | Utiliza las leyes naturales para construir un orden moral y técnico propio. | El arte, los derechos humanos, la exploración espacial, la ingeniería cuántica. | Evolución Consciente: La materia cósmica comprendiéndose a sí misma a través del espíritu humano. |
Transgresora (Hibris) | Ignora los límites bio-físicos bajo la premisa de una dominación absoluta. | Explotación extractivista desmedida, totalitarismos basados en el abuso, el engaño y la violencia. | Colapso Sistémico: El orden natural se reajusta ciegamente, eliminando el factor disruptivo (nosotros). |
Y como decía Nino Canún (un comunicador de los años 1990)
- ¿Y usted, qué opina?


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