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EDITORIAL

  • hace 6 horas
  • 2 min de lectura

En las últimas semanas, Coatepec, y la zona, se han visto estremecidos con reportes, cada vez más frecuentes, de personas desaparecidas de todas edades. Pero lo más preocupante y delicado es que cada vez son más recurrentes las ausencias de menores de edad, sobre todo niñas adolescentes y jóvenes.

 

El tema es extremadamente sensible, pues una ausencia, para la familia, es una verdadera tortura: angustiante, desesperante, una sensación de impotencia y de no saber qué hacer o a quién recurrir; solo fortalecida con la fe y la esperanza de que no pase a mayores de que la persona ausente regrese con bien.

 

El incremento de jóvenes desaparecidos en Veracruz responde a una crisis de seguridad, complicada con la vulnerabilidad derivada de los problemas familiares, los cuales representan una causa importante en casos de mujeres y adolescentes. Las desapariciones, han repuntado alarmantemente en Veracruz con un incremento superior al 60%, reportado por colectivos de búsqueda, en el primer semestre 2026.

 

En algunos casos, las autoridades han documentado que un considerable porcentaje de reportes en adolescentes y mujeres jóvenes corresponden a ausencias voluntarias. Estas huidas suelen ser detonadas por violencia intrafamiliar, abusos en el hogar, entornos disfuncionales, falta de comunicación, desintegración, bullying, pobreza o el deseo de independizarse sin previo aviso. Cuando es por estos motivos, los ausentes suelen regresar o reportarse en breve tiempo.

 

La segunda posibilidad que genera mayor preocupación, es la intervención de la delincuencia organizada en este delicado tema. Se han detectado dinámicas de enganche. Los delincuentes ya no solo actúan en entornos físicos, sino que operan directamente desde el espacio digital. Redes de trata de personas y grupos criminales aprovechan las necesidades afectivas o económicas de los jóvenes para contactarlos a través de redes sociales. También se ha vuelto común atraer a jóvenes y menores de edad mediante atractivas ofertas de trabajo fuera de sus municipios de origen, aislándolos por completo del contacto familiar.

 

En ambos escenarios, la Comisión Estatal de Búsqueda de Veracruz mantiene vigentes cientos de fichas de localización de personas, que no aparecen, en portales como el de la Fiscalía General de Justicia del Estado de colectivos y de la Red Lupa.

 

Como sociedad, como padres, como amigos, como vecinos, pongamos atención a los jóvenes, escuchemoslos, hablemos con ellos de sus redes sociales, de lo que ven, lo que reciben. En ocasiones, una muestra de apoyo, basta para cambiarles la vida.

 

Desde luego las autoridades también deben involucrarse con medidas preventivas


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