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Crisis en el Golfo: Derrame de crudo asfixia costas de Veracruz ante la indolencia estatal

  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

Lo que comenzó como un reporte aislado de "chapopote" en las playas del sur, se ha transformado en una de las mayores catástrofes ambientales de la década para el estado de Veracruz. Mientras organizaciones civiles y pescadores denuncian una mancha que ya afecta más de 600 kilómetros de litoral. La gobernadora Rocío Nahle García enfrenta severas críticas por lo que se percibe como una respuesta tardía, evasiva y carente de un plan de contingencia estatal efectivo.


Desde principios de marzo de 2026, toneladas de hidrocarburo han impactado puntos críticos como Pajapan, Alvarado, Boca del Río y el importante Corredor Arrecifal del Suroeste. Según datos de la Secretaría de Marina (Semar), se han recolectado más de 30 toneladas de material contaminante, pero la cifra parece insuficiente frente al avance del crudo que ya amenaza las costas de Yucatán.


La fauna local ha pagado el precio más alto: se han reportado hallazgos de tortugas marinas, delfines y pelícanos muertos, cubiertos por la densa capa negra que también ha paralizado la economía de miles de familias que dependen de la pesca y el turismo, especialmente a las puertas de la temporada de Semana Santa.


La postura de la gobernadora Nahle ha sido blanco de cuestionamientos. En sus primeras declaraciones, la mandataria estatal minimizó el impacto y atribuyó la responsabilidad íntegramente a una embarcación privada con contratos otorgados en el sexenio de Enrique Peña Nieto.


A pesar de ser ingeniera química y exsecretaria de Energía, Nahle ha sido señalada por no activar brigadas de auxilio estatales de gran escala, delegando la responsabilidad operativa totalmente a la Federación (Semar y Pemex). Los pescadores de la zona han denunciado que, en muchos casos, son ellos mismos quienes, sin equipo de protección adecuado, intentan limpiar sus herramientas y las playas para salvar su sustento.


Expertos de organizaciones como Greenpeace y Oceana advierten que las consecuencias del derrame podrían persistir por décadas. La acumulación de hidrocarburos aromáticos policíclicos en los sedimentos no solo destruye los arrecifes, sino que representa un riesgo sanitario para los habitantes y turistas.


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