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Como será tu pensión si naciste en los 2000




Si naciste después del año 2000 y ya iniciaste con tu vida profesional, lo normal es pensar en tu plan de vejez, pues algunas de tus decisiones actuales definirán cómo será cuando cumplas la tercera edad.


Según la Ley del Seguro Social (LSS) actual si podrás dar este paso en el 2060 aunque falte mucho, pero sí obtendrás una pensión. Como se mencionó y a pesar de lo que se ha escuchado, según las últimas reformas a la Ley del Seguro Social (LSS), sí podrás gozar de una pensión cuando te conviertas en adulto mayor, sin importar si naciste después del 2000.

De hecho, si el trabajador nació antes de 1997 o después, únicamente define si sus aportaciones para el retiro serán consideradas y administradas según el régimen 73 o 97, basados en la versión de la LSS de ambos años. A ésta, sin embargo, se le suman las modificaciones de 2019 y 2023.


Y es que con la ley del 97 cambió la administración de los recursos, pasando del Estado al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), a través de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), con lo que, a su vez, terminaron las pensiones vitalicias, quedando ligadas a los recursos que junte el trabajador durante su vida laboral.


Es decir, si comenzaste con tus aportaciones después de julio de 1997, la duración y cuantía de tu pensión dependerá del dinero que juntes en la cuenta individual de tu Afore. De ahí la importancia de hacer aportaciones voluntarias.


La LSS 97 contemplaba como segundo requisito un mínimo de mil 250 semanas cotizadas para acceder a este derecho, que con la reforma de 2019 se modificó, dejándolas en 800 para 2023 con incrementos graduales de 25 al año para llegar a las mil en 2030. En 2024 necesitarías 825 semanas para retirarte, además de la edad de 65 años.


Por ello, los especialistas, entre ellos la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), recomiendan que integres cuanto antes tu expediente en la Afore que más te convenga, a fin de que todas tus aportaciones queden debidamente registradas y no tengas problemas en el futuro.


En tanto, tampoco debes olvidar las aportaciones voluntarias, que puedes realizar depositando alguna cantidad mensual de tu salario, o con aquellos ingresos que no tenías previstos, como las utilidades de tu empresa, una parte del aguinaldo, el pago extra por laborar en días de asueto o algún bono que recibas que no afecte tu presupuesto y que abone a tu retiro.


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