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CAVILACIONES DEL DR CATURRA

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Un error de pareja, lamentablemente muy frecuente

 

Es triste de pronto observar, que una reunión familiar se ve empañada por la discusión de una pareja, parte de esa familia, el evento se convierte en pesadilla, nadie está cómodo y de alguna manera, la reunión ha terminado, los invitados desean irse, pues incluso es vergonzoso ser testigo de algo así.

 

En esta oportunidad, me gustaría que me acompañe a cavilar sobre uno de los errores más lamentables que puede cometer una pareja invitada a un evento familiar, discutir frente a todos.

 

Es comprensible que algunas cosas nos molesten y queramos resolverlas, sin embargo, hay que razonar, no dejarnos llevar por el enfado, podemos decir o hacer cosas que después podemos lamentar. Para comenzar analicemos qué errores se cometen:

 

Errores que comete una pareja cuando discute frente a la familia

 

1.   Rompen la paz ajena, la visita se realiza en territorio neutral, nunca hay que perder de vista esto, al pelear, convierten la sala, estancia, patio o comedor de alguien cercano en un campo de batalla. La familia queda de rehén emocional.

 

2.   Ventilan intimidad, sacan trapos sucios que no son para lavar y tender en patio ajeno, temas de dinero, celos, o acuerdos privados no cumplidos, se vuelven espectáculo sin que nadie haya comprado boleto.

 

3.   Obligan a tomar bando, tíos, suegros, cuñados: todos se sienten forzados a opinar o a callar, todos estarán incómodos, esto lleva casi necesariamente a que se fracture la familia extendida, no solo la pareja, para la próxima reunión, pocos querrán volver.

 

4.   Enseñan un mal modelo a los niños, los hijos, sobrinos, primos aprenden que gritar es normal, que faltarnos al respeto es forma de “arreglar” cosas, los niños, lo que ven, lo repiten.

 

 

5.   Escalan por orgullo, delante de gente, nadie quiere “perder”, lo que pudo ser un desacuerdo pequeño, puede escalar, se vuelve guerra porque hay público, lamentablemente el ego grita más que el cariño.

 

6.   Dejan heridas que no se lavan en casa, lo dicho frente a otros, pesa doble, el perdón de pareja es íntimo, pero la vergüenza fue pública, y la mancha no se quita fácil. El pleito puede esperar, los viejos y hermanos, no.

 

7.   Arruinan el recuerdo, esa comida, ese cumpleaños, esa Navidad: ya no será “qué bonito la pasamos”, sino “te acuerdas cuando se pelearon”, le roban paz a la memoria familiar, forjamos malos recuerdos, en vez de recuerdos bellos.

 

8.   Dejan preocupados a su familia, se angustian, preocupan, duermen mal, sobrepiensan y se torturan con las ideas negativas que sembramos en ellos, esto es terrible.

 

 

Recomendaciones para afrontar disgustos sin hacerlo frente a la familia

 

1.   Pacto de pausa: Acuerden una palabra clave o seña, cuando uno la diga, significa “esto lo hablamos después, a solas”. Es un alto al fuego sin rendición.

 

2.   Regla de las 4 paredes: Los temas de pareja se quedan en las 4 paredes de su casa, la visita es para convivir, no para ajustar cuentas.

 

3.   Respirar antes de explotar: Si sientes que hierves, sal al patio, ve por agua, carga a un sobrino, 5 minutos cambian el tono, lo urgente rara vez es tan urgente.

 

4.   Usa el “nosotros” frente a otros: Aunque estés molesto, delante de la familia hablen como equipo: “vamos a ver”, “lo checamos”, la ropa sucia se lava en casa.

 

5.   Agenda tus batallas: No hay pelea que no pueda esperar 3 horas, termina la visita, suban al coche, y ahí sí: hablen todo, sin público.

 

6.   Recuerden por qué están ahí: Fueron a ver a la familia, no a resolver su vida, honren el motivo y a su anfitrión, su pelea se puede aplazar; una vez más, el tiempo con los nuestros, no.

 

7.   Si ya explotaron, reparen en público también: Un “perdón, nos alteramos” frente a todos, ayuda. No borra lo dicho, pero sí baja la tensión y enseña humildad.

 

La familia no es tribunal ni coliseo, es refugio; si vamos de visita, llevemos lo mejor de nosotros, no lo peor. Lo que tengan que arreglar, arréglenlo en corto, sin gradas. Lo que se rompe frente a todos, cuesta el doble repararlo, venga, cavilemos.


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